Sanchez el veleta llega a un acuerdo con Podemos a costa del sueño de los Españoles

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Madrid, 12 nov (EFE).- El pacto que hoy han firmado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias puede que haya batido algún récord por firmarse dos días después de la cita con las urnas, pero pasará a la historia por no haberse rubricado seis meses antes y sin una repetición electoral de por medio.

El pasado domingo, el electorado los castigaba a ambos -760.000 apoyos menos para los socialistas y medio millón de votos menos para la formación morada- y hacía más complicadas las sumas para la investidura de Sánchez.

Pero además, el mapa político cambiaba -y mucho- por la derecha, con el desplome de Ciudadanos y, sobre todo, con el auge de Vox hasta colocarse como tercera fuerza política.

Todo un shock que ha hecho reaccionar, esta vez sí, tanto al presidente en funciones como al líder de Podemos.

Este mediodía, en el Congreso, se han fundido en un abrazo tras firmar y han asegurado que dejaban atrás sus desencuentros.

Mucho van a tener que olvidar ambos, porque mucha ha sido la tensión y muy sonado el fracaso del diálogo que llevó a la repetición de las elecciones. Muchos sapos y culebras -sobre lo que han dicho uno del otro- se van a tener que tragar.

Pedro Sánchez nunca quiso un Gobierno de coalición. Y sólo cedió a negociarlo cuando Iglesias renunció a estar en el Consejo de Ministros. Pero tampoco entonces hubo acuerdo.

Y cuando la repetición electoral era ya una realidad, el líder socialista soltó aquella reflexión difícil ahora de olvidar, la de que «no dormiría tranquilo» presidiendo un Gobierno con ministros de Podemos.

Iglesias, por su parte, siempre insistió en que la coalición era la única vía de acuerdo, y no se cansó de decir que tenía que estar en el Gabinete porque no se fiaba de Sánchez.

Y con estas tarjetas de presentación volvieron a pedir el voto. El resultado ya lo sabemos.

El pasado domingo por la noche, solo había fiesta de verdad en la sede de un partido político: Vox.

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