Aterrizaron con hilos, varillas y una maleta llena de criaturas. Desde el pasado 17 de abril, Los Realejos se ha convertido en el cuartel general del Festival Internacional de Títeres de Canarias, una cita que se extiende hasta el 26 y que recorre medio municipio tinerfeño con ocho compañías venidas de cuatro países. La entrada, en todas las funciones, es gratuita.
El programa, coordinado por el Ayuntamiento de Los Realejos, se ha diseñado como un circuito descentralizado: nada de concentrar todo en un único auditorio. Las funciones van saltando de barrio en barrio, desde la Asociación de Vecinos (AAVV) La Barca, en Toscal Longuera, al Casino de La Cruz Santa, pasando por las bibliotecas de Las Llanadas y Palo Blanco, la AAVV Tulipán en La Zamora, los centros culturales de Icod el Alto y La Ferruja, la AAVV San Cayetano en La Montaña y el Teatro Cine Realejos. Un mapa que obliga al espectador a moverse — y que, a efectos prácticos, convierte el festival en una excusa perfecta para conocer los rincones del municipio que uno nunca pisa.
Ocho compañías, cuatro países
El cartel mezcla nombres consolidados de la escena titiritera internacional con referentes canarios. Desde Brasil llega Pablo Sáez con Varieté de Títeres, una pieza que abre y vertebra varios días del festival. La italiana Truki Trek aporta Jukebox; desde Argentina aterrizan Verónica con Érase una vez dos pies y Roberto White con Criaturas Particulares. De Cataluña, doble ración de Jordi Bertran, uno de los titiriteros europeos con mayor recorrido, que presenta Poemas Visuales y Clàssics. La compañía española La Canica trae El Elefantito. Y la representación del archipiélago la pone Pepe Luna con El Circo de las Marionetas.
El nivel, sobre el papel, es alto. Bertran acumula una trayectoria larguísima y su trabajo con la palabra, el objeto y la imagen es referencia en el circuito europeo. Que pase por un escenario vecinal de Los Realejos, con acceso libre, no es algo que ocurra todos los años en el norte de Tenerife.
Qué queda por ver
Para quienes se estén enterando ahora, el festival entra en su recta final con cuatro jornadas seguidas, todas a las 18:00 horas:
– Martes 21 de abril: Varieté de Títeres, Érase una vez dos pies, Jukebox y Clàssics.
– Miércoles 22: Varieté de Títeres, El Elefantito, Poemas Visuales y Criaturas Particulares.
– Jueves 23: Varieté de Títeres, Poemas Visuales y El Circo de las Marionetas.
– Viernes 24: Poemas Visuales, Érase una vez dos pies, Criaturas Particulares y El Circo de las Marionetas.
El festival mantiene la filosofía de «todos los públicos» — no es un evento estrictamente infantil, aunque encaje de maravilla con la Semana Santa y con críos de vacaciones. Hay piezas más poéticas y visuales, pensadas para un espectador adulto dispuesto a dejarse llevar, y otras más festivas, que funcionan con toda la familia en la butaca.
Por qué importa
El títere es una de esas artes escénicas que suelen quedar relegadas a la programación infantil y que, cuando se miran con lupa, sostienen algunos de los lenguajes más experimentales de la escena contemporánea. Que Canarias tenga un festival internacional especializado —y que lo aloje un municipio de tamaño medio en el norte tinerfeño, con entrada gratuita y despliegue por todos sus barrios— dice bastante del trabajo callado que hace la red cultural del archipiélago fuera de los grandes auditorios.
Y dice algo más: que la cultura de proximidad, esa que no sale en el feed pero llena asociaciones vecinales un martes por la tarde, sigue siendo la que sostiene el ecosistema.
Si estás por el norte esta semana, pásate. Se ve poco títere así y menos gratis. Merece la pena.


