Más de 200 escolares de cuatro colegios públicos de San Fernando de Maspalomas y de institutos del municipio pasaron el pasado 24 de abril por la Plaza del Camellero, sede de la Feria del Libro de Maspalomas 2026. La cita, organizada por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, sumó cuentacuentos, talleres manuales, una representación teatral y un encuentro en directo con autores locales para los adolescentes.
La programación se repartió por franjas y edades. A los más pequeños se les reservaron las sesiones de narración oral y los talleres creativos; a los chavales de secundaria, una charla cara a cara con escritoras y escritores de la isla. En total, once espacios dedicados a librerías y presentaciones de autores ocuparon la plaza durante la jornada.
Diez firmas, mayoría de mujeres
Pero aquí viene lo interesante: de las diez firmas que pasaron por la mesa de dedicatorias, siete son mujeres. La grancanaria Gloria T. Dauden, autora de FAE, El libro de las fantasías eróticas y Islas de la noche, encabezó un listado en el que también figuraron Sole Salim, Domi Padrón, Elisenda Romano, Fabiola Gil, Laía Pérez Ríos, Arantzazu G. Butler y Elizabeth Kalesarik Tajes, junto a los autores David Torres Cascado y Jorge Laguna, este último invitado desde Tenerife.
La fotografía editorial que dibuja la feria —voces locales, predominio femenino, contacto directo con el aula— sintoniza con una tendencia que llevan años reclamando libreros y bibliotecarios de la Isla: bajar al patio del colegio a las autoras que escriben aquí, en lugar de fiarlo todo a las novedades que llegan en avión desde la Península.
El argumentario municipal
La teniente de alcalde Elena Álamo Vega y la concejala Esther Delgado Sánchez defendieron el formato y enmarcaron la cita dentro de la política cultural del Consistorio. La Feria del Libro, sostuvieron, «forma parte del intenso programa de acciones que el Ayuntamiento organiza durante el año para fomentar la lectura entre la población». El argumentario, previsible, encaja con un calendario municipal que en los últimos cursos ha ido empujando la lectura como recurso pedagógico fuera del aula.
San Bartolomé de Tirajana, recordemos, es un municipio con tensiones demográficas particulares: un casco interior con peso institucional y un litoral —Maspalomas, Playa del Inglés, San Agustín— donde la presión turística marca la agenda. En ese contexto, llevar a los colegios públicos de San Fernando a una feria del libro al aire libre no es una anécdota: es una declaración sobre qué espacios públicos quieren ocupar los críos del barrio cuando no están de paso los visitantes.
Lo que queda por ver
Habrá que ver si la apuesta cuaja en el curso 2026-2027. La incorporación efectiva de autoras grancanarias a las lecturas obligatorias depende menos del Ayuntamiento que de los claustros y de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, pero ferias como esta funcionan como puerta de entrada: el alumnado lee primero a quien le firma el libro en la plaza.
¿Conseguirá la red de bibliotecas escolares del municipio sostener el pulso el resto del año, cuando ya no haya plaza, ni stand, ni teatro montado? Esa es, probablemente, la pregunta que separa el escaparate del verdadero plan de fomento de la lectura.
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