Canarias

El Cabildo de La Gomera adjudica 7,9 millones de emergencia para reparar las carreteras destrozadas por Therese

El Cabildo de La Gomera adjudica 7,9 millones en obras de emergencia para reabrir la CV-14, la CV-3 y las GM tras los daños de la borrasca Therese.

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El barranco de Hermigua amaneció, durante aquellos cinco días de finales de marzo, convertido en un río de barro y piedras. La borrasca Therese dejó entre el 20 y el 25 de ese mes una huella que todavía hoy se mide en kilómetros de asfalto reventado y muros caídos. Más de un mes después, el Cabildo de La Gomera ha puesto cifra a la primera tanda de la reconstrucción: 7,9 millones de euros adjudicados por la vía de emergencia para reabrir la red viaria insular.

Son cuatro contratos, según informó la propia corporación insular. El más voluminoso, 2,7 millones, se destina a la CV-14 de El Rejo, en Hermigua, que continúa cerrada al tráfico desde el episodio. Le sigue la CV-3, en el margen derecho del mismo barranco, con 2,6 millones. Las tres carreteras principales —GM-1, GM-2 y GM-3, columna vertebral de la movilidad gomera— concentran 1,5 millones, y un cuarto contrato, de algo más de un millón, se reserva para la vía de acceso a la costa de Vallehermoso.

La aritmética, sin embargo, queda corta. El propio Cabildo ha cuantificado la factura completa de la recuperación en más de 42,7 millones de euros, una cifra que multiplica por más de cinco lo adjudicado esta semana y que sitúa la crisis vial gomera fuera del alcance de la caja insular. De ahí que el presidente Casimiro Curbelo haya vuelto a llamar a la puerta del Estado y del Gobierno de Canarias para reclamar la activación urgente de recursos extraordinarios.

> «Desde el primer momento ha habido un trabajo coordinado y riguroso entre el Cabildo y los ayuntamientos», subrayó Curbelo, que fijó como objetivo inmediato la reapertura de la CV-14 «al menos, con tráfico regulado en tramos».

Una isla pequeña, una factura grande

El reparto de responsabilidades vuelve a ser, como tantas veces en el archipiélago, la pieza incómoda. La Gomera, con sus seis municipios y poco más de 22.000 habitantes, no puede sostener en solitario una reconstrucción de esta envergadura. El esquema que se dibuja —Cabildo y ayuntamientos arrimando el hombro en la urgencia, Comunidad Autónoma y Estado obligados a financiar el grueso— es el mismo que se ensaya cada vez que un fenómeno extremo desnuda la fragilidad estructural de las islas menores.

La cordillera central de la isla, ese gran anfiteatro de barrancos que se descuelgan desde Garajonay hasta el mar, no perdona los errores de cálculo. Cuando el agua baja con la fuerza de Therese, lo hace por surcos abiertos hace siglos, atravesando carreteras que se trazaron literalmente sobre los lechos. La CV-14, en El Rejo, es uno de esos casos: una vía que cose el norte gomero y que, sin alternativa real, deja a vecinos y agricultores de Hermigua dependiendo de desvíos largos cada vez que el cielo se cierra.

Lo que viene después de la emergencia

Los cuatro contratos adjudicados por el procedimiento de emergencia son la respuesta inmediata, pero no resuelven el problema de fondo. Los 42,7 millones que el Cabildo pone sobre la mesa apuntan a un plan de mayor recorrido —muros, drenajes, taludes— que requerirá tramitaciones ordinarias y, sobre todo, dinero que aún no está consignado.

Entre tanto, El Rejo seguirá esperando. La promesa de Curbelo de devolver al menos un tráfico regulado por tramos es la primera fecha que los vecinos de Hermigua querrán ver cumplida. Las islas pequeñas se entienden por sus carreteras: cuando una se corta, se corta también la rutina, la escuela, el médico, el reparto del plátano. Lo saben en La Gomera y lo sabemos en cualquier rincón del archipiélago donde el viento y el agua siguen mandando más que los planes insulares.


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Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

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