Canarias

Las balsas de La Palma suman tres millones de pipas más que en mayo de 2025 y rozan el 81%

Las balsas de La Palma suman tres millones de pipas más que en mayo de 2025 y rozan el 81%

Los embalses públicos de La Palma almacenan 8,1 millones de pipas, tres millones más que en mayo de 2025, y alcanzan el 81% de su capacidad total.

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La luz tibia de mayo todavía dora las cumbres de la Caldera y, abajo, en los riscos del norte, las balsas devuelven al cielo un brillo metálico que hacía tiempo no se veía con tanta firmeza. La Palma respira, esta primavera, con el alivio de quien ha visto colmarse sus depósitos después de un invierno generoso. Los embalses públicos de la isla almacenan ya 8,1 millones de pipas de agua, tres millones más que en mayo de 2025, según los datos hechos públicos por el Consejo Insular de Aguas y difundidos este jueves por el Cabildo.

La cifra, que en términos técnicos sitúa la red de balsas insulares al 81% de su capacidad, supone uno de los mejores registros de los últimos años. De los doce embalses públicos que monitoriza el Consejo Insular, más de la mitad están por encima del 90%, y dos de ellos —Dos Pinos, en Los Llanos de Aridane, y Bediesta, en San Andrés y Sauces— se encuentran al 100%.

Otro embalse del mismo municipio nordestino, Las Lomadas, roza ese tope con un 99% y 97.551 metros cúbicos almacenados. La Laguna de Barlovento, la mayor de la isla, retiene 1.512.346 metros cúbicos, un 86% de su volumen útil. Adeyahamen y Montaña de Arco, en Puntagorda, marcan ambos un 93%, y Los Galguitos un 92%. En el otro extremo, las balsas de Vicario (Tijarafe) y La Caldereta (Fuencaliente) se quedan en el 68% y el 61% respectivamente, las únicas que no llegan al notable.

El consejero insular de Aguas y vicepresidente del Cabildo, Juan Ramón Felipe, atribuyó la mejoría a «las intensas lluvias de los últimos meses», que han impulsado «un crecimiento considerable» tanto de los embalses públicos como de los privados. El responsable insular acompañó el balance, sin embargo, de un aviso que en La Palma se repite cada primavera: la urgencia de «un uso responsable del agua durante los meses estivales, cuando las precipitaciones son menores».

Esta isla no se entiende sin el agua que se filtra por sus galerías, sin los nacientes que riegan las plataneras de la vertiente oeste y sin la memoria de tantas sequías que han marcado generaciones. Cada pipa —esa unidad antigua que sigue empleándose en el lenguaje hidráulico canario, equivalente a 480 litros— representa, en la economía agraria palmera, riego para los bancales, abastecimiento para los núcleos rurales y oxígeno para una agricultura que ha sostenido a la isla cuando todo lo demás flaqueaba.

El contraste interanual es elocuente: tres millones de pipas más que hace un año equivalen a cerca de 1.440 millones de litros adicionales en reserva, una cifra que cambia de manera radical el escenario de partida para el verano. Los técnicos del Consejo recuerdan, no obstante, que las balsas son depósitos abiertos y sometidos a evaporación, y que la holgura actual no exime de la prudencia.

La isla afronta así la temporada seca con un colchón hídrico que no se conocía desde hace varios ciclos. Pero el aviso del consejero apunta a una verdad que los palmeros conocen bien: en una isla volcánica, el agua nunca sobra. Llega cuando quiere y se va, malpaís adentro, sin pedir permiso.


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Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

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