Canarias

Puerto Naos suma un nuevo local y eleva a 1.226 las instalaciones autorizadas tras descartar riesgo por CO2

Puerto Naos suma un nuevo local y eleva a 1.226 las instalaciones autorizadas tras descartar riesgo por CO2

El Peinpal autoriza otro comercio en Puerto Naos y eleva a 1.226 las instalaciones aprobadas en el Valle de Aridane con niveles de CO2 seguros.

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Hay días en que la luz de poniente vuelve a entrar por los escaparates de Puerto Naos, y ese gesto, tan pequeño y tan inmenso, sigue siendo noticia. Cuatro años y medio después de que el Tajogaite cambiara la geografía y la biografía de media isla, cada persiana que se levanta en el frente costero del Valle de Aridane se cuenta, se mide y se firma. Esta semana se ha firmado una más.

El Plan de Emergencias Insular de La Palma (Peinpal) ha autorizado la apertura de un nuevo local comercial en el número 19 de la calle Mauricio Duque Cacho, en el bajo de Puerto Naos, tras confirmar que los niveles de dióxido de carbono se mantienen dentro de los parámetros considerados seguros. La rúbrica, casi rutinaria en el lenguaje administrativo, llega con un balance acumulado que conviene leer despacio: 1.226 instalaciones autorizadas desde el inicio del proceso, de las cuales 1.058 cuentan ya con la documentación firmada.

El detalle, núcleo a núcleo, dibuja la nueva normalidad posible en el litoral occidental palmero. En Puerto Naos operan 44 locales y se han autorizado 36 garajes. La red de vigilancia, esa malla invisible que ha aprendido a convivir con el gas que aún respira el subsuelo, suma 1.597 sensores repartidos entre Puerto Naos y La Bombilla, 220 medidores exteriores en funcionamiento y 22 ascensores autorizados, de los que 13 ya están operativos.

El presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, ha enmarcado la decisión en el proceso largo de regreso. «Cada nueva autorización representa un paso más en la recuperación de la vida diaria y de la actividad económica en Puerto Naos», ha señalado. Rodríguez ha subrayado que el trabajo se desarrolla «con seguimiento permanente, criterios técnicos y máxima prudencia», una fórmula que en La Palma no es retórica: es la única manera de avanzar sobre un territorio que sigue desgasificándose y que obliga a evaluar cada portal, cada bajo, cada rampa de garaje como un caso singular.

La maquinaria del Peinpal coordina esas evaluaciones con equipos de emergencias y bomberos, en un protocolo que se ha ido afinando a fuerza de mediciones y de paciencia. Lo que en el papel son cifras, en la calle son comercios que vuelven a abrir, vecinos que recuperan la plaza de aparcamiento bajo su casa, ascensores que dejan de estar precintados. Pequeños gestos cotidianos que, en cualquier otro municipio canario, no merecerían un comunicado. Aquí, sí.

Puerto Naos y La Bombilla, los dos núcleos costeros del Valle de Aridane que el volcán perdonó pero el gas obligó a evacuar, llevan desde 2021 instalados en una geografía intermedia: ni zona cero ni vida normal. Una franja administrativa que solo se entiende sobre el terreno, con los sensores parpadeando en cada esquina y con la memoria de aquellos ochenta y cinco días de erupción todavía fresca en la conversación de cualquier bar de la comarca.

El nuevo local autorizado se suma así a un goteo que el Cabildo insiste en presentar como prueba de método. No hay anuncios espectaculares ni reaperturas masivas; hay un cribado técnico, casa por casa, expediente a expediente. Una recuperación lenta, escrita en el idioma seco de los partes técnicos, que en La Palma se ha convertido en una segunda forma de reconstrucción, menos fotogénica que la del lapilli retirado, pero igual de imprescindible.

A esta isla hermana del archipiélago no se la entiende sin esa terca paciencia. Tampoco a las nuestras. Y cada vez que en Puerto Naos se levanta una persiana, el archipiélago entero apunta el dato.


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Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

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