En La Gomera, donde la atención al mayor se confunde con la geografía —la dispersión, las rampas, los caminos que se descuelgan hacia el barranco—, la formación del personal sociosanitario no es un trámite administrativo: es la red que sostiene a quienes ya no pueden bajar solos al pueblo. Esta isla no se entiende sin esa malla discreta de auxiliares, enfermeras, educadoras y técnicos que recorre cada día residencias, centros de día y unidades de menores. Y a esa red apunta el convenio firmado este viernes entre el Cabildo insular y la Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias (ESSSCAN).
La corporación insular destinará más de 40.000 euros a un Plan de Formación Multidisciplinar dirigido al personal que trabaja en los centros sociosanitarios de la isla, tanto en el ámbito de mayores y dependientes como en la atención a menores. El acuerdo fue rubricado por el presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, y el director de la ESSSCAN, José Francisco Montelongo, acompañados por la consejera insular de Políticas Sociales, Rosa Elena García, y la coordinadora insular de Centros Sociosanitarios, Susana Amaro.
Una apuesta por el servicio público
Curbelo defendió que la inversión «responde a la voluntad de seguir fortaleciendo los servicios públicos» y subrayó que «la formación continua del personal es una herramienta imprescindible» para garantizar una atención de calidad en una isla con las particularidades demográficas y territoriales de La Gomera. El presidente añadió que «cuando invertimos en la capacitación de los equipos profesionales, estamos invirtiendo directamente en el bienestar de la ciudadanía».
Montelongo, por su parte, recordó que el convenio «persigue mejorar la calidad de los servicios públicos a través de la formación», en una colaboración que se enmarca en la estrategia autonómica de cualificación del personal sociosanitario.
Diecinueve áreas formativas
El plan abarca un amplio abanico de materias pensadas tanto para la atención directa como para la gestión de los equipos. Entre las áreas previstas figuran la atención sociosanitaria, la humanización de los cuidados, la salud mental, la prevención del burnout, los cuidados paliativos, el abordaje de las demencias, la prevención de caídas, las úlceras por presión, los cuidados de enfermería, la intervención con menores, el liderazgo, los cuidados sin sujeciones y la educación afectivo-sexual.
El programa cubre así dos frentes que conviven en los centros insulares: el de los profesionales que atienden a personas mayores y dependientes —cada vez más numerosas en una isla envejecida y de orografía exigente— y el de quienes trabajan con menores, donde la formación específica en intervención socioeducativa marca la diferencia entre acompañar y custodiar.
Una red que se sostiene desde dentro
La memoria de esta isla está hecha también de cuidados. De vecinas que velaban al enfermo en la casa terrera, de comadronas que cruzaban el monte, del silbo lanzado de barranco a barranco cuando había que pedir auxilio. Hoy esa labor la asumen profesionales que necesitan herramientas actualizadas para sostener un sistema público en una isla pequeña y dispersa. El convenio con la ESSSCAN no resuelve, por sí solo, los retos estructurales de los servicios sociosanitarios gomeros, pero refuerza el eslabón menos visible y, quizá, más decisivo: el de quien está al pie de la cama.
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