Canarias

Fuerteventura aprueba una desalinizadora agrícola de 2.500 m³/día en Tuineje para 289 regantes

El Cabildo majorero impulsa con SEIASA una EDAM agrícola en Tuineje, dentro de un plan de regadío de 13 millones que regará 152 hectáreas.

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El viento de mayo seca antes el aljibe que la memoria, y eso lo sabe cualquier majorero. En una isla donde el agua nunca cayó del cielo en cantidad suficiente, cada infraestructura hidráulica acaba siendo, antes que un expediente, un pacto con la geografía. Esta isla no se entiende sin esa conversación constante entre la sed y el ingenio.

La Junta de Gobierno del Consejo Insular de Aguas de Fuerteventura (CIAF) aprobó este viernes 5 de junio la construcción de una estación desalinizadora de agua de mar (EDAM) de uso agrícola en el municipio de Tuineje, con una capacidad de 2.500 metros cúbicos diarios. La instalación se inscribe dentro del plan de modernización del regadío para la zona centro-sur de la isla, un proyecto valorado en 13 millones de euros que se desarrolla mediante convenio entre el Cabildo majorero y la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias (SEIASA).

Según los datos facilitados por el Cabildo de Fuerteventura, la futura desalinizadora beneficiará a 289 regantes que cultivan 152 hectáreas en producción en esa franja central de la isla. La inversión, una de las mayores destinadas a modernización del regadío en el conjunto del archipiélago canario, llega en un momento en que el campo majorero arrastra una sequía estructural difícilmente comparable con la del resto de las islas: sin acuíferos solventes, la agricultura insular depende casi enteramente del agua desalada y de un mantenimiento minucioso de la red de impulsión.

La presidenta insular, Lola García, recordó que “ya se encuentra en fase final la impulsión, que permitirá llevar el agua agrícola a 289 regantes”. Por su parte, el consejero insular de Aguas, Adargoma Hernández, situó la nueva planta dentro de un calendario más amplio: “Ya están a punto de comenzar las obras de las redes secundarias que complementarán este proyecto, a cargo del Gobierno de Canarias”.

Una pieza dentro de un engranaje mayor

La desalinizadora de Tuineje no funcionará en solitario. La obra de impulsión que la conectará con las parcelas regables se encuentra en su recta final, y las redes secundarias —las que distribuyen el agua hasta la última finca, hasta la última gavia— están a punto de comenzar. Esa secuencia, que parece técnica, es la que decide si un proyecto hidráulico llega o no a transformar la realidad de quien cultiva: una planta sin red es un monumento; una red sin planta, una zanja.

El proyecto se enmarca en la apuesta del Cabildo y de SEIASA por sustituir progresivamente las infraestructuras de regadío más antiguas de la isla y por garantizar un suministro estable a las explotaciones agrarias que aún resisten en la franja Antigua-Tuineje. Una resistencia que no es menor en un territorio que ha visto cómo el monocultivo turístico de Jandía y Corralejo desplazaba durante décadas la imagen rural de Fuerteventura hacia los márgenes.

El precio del agua, la memoria del aljibe

Cubro Fuerteventura desde la distancia que impone ser de otra isla, pero hay realidades hidráulicas que las islas orientales compartimos como una herencia común: ni Lanzarote ni Fuerteventura tienen acuíferos que sostengan su población y su actividad agraria. Todo lo que bebemos, regamos y producimos viene del mar tras un proceso industrial costoso en energía y dependiente, en última instancia, de la red eléctrica.

Por eso, cada nueva EDAM agrícola es algo más que un anuncio institucional. Es la prueba de que la apuesta por sostener al campo majorero —ese paisaje de tomatera, alfalfa y forrajeras que aún convive con el malpaís y con las cabras de leche— sigue exigiendo decisiones políticas, presupuesto estatal y convenios pacientes. La cuestión, como casi siempre en estas islas, no será únicamente si la planta se construye, sino si el agua que produzca llegará a un precio asumible para quien la necesite en la finca.

Mientras tanto, los 289 regantes de la zona centro-sur esperan. Y la isla, fiel a su costumbre, sigue midiendo el porvenir en metros cúbicos.


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Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

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