A partir de mañana martes, 16 de junio, y hasta el 30 de septiembre, las playas de Telde volverán a tener quien las vigile desde la torreta. El Ayuntamiento despliega un dispositivo de salvamento y socorrismo con 19 efectivos repartidos en cinco arenales del litoral, en horario de 10:30 a 17:30, para una temporada alta de baño que, como cada año, pondrá a prueba la paciencia de las cuadrillas y la prudencia de los bañistas.
El grueso del personal se concentra, como manda la lógica de la afluencia, en las dos playas grandes del municipio. Melenara contará con seis socorristas y La Garita con cinco, las dos joyas familiares del litoral teldense, las de toda la vida, esas en las que un domingo de julio cuesta encontrar un palmo de arena donde tender la toalla. Salinetas y Hoya del Pozo tendrán tres efectivos cada una, y Playa del Hombre completará el cuadro con dos. En total, los 19 socorristas anunciados por el área que dirige la concejala María Calderín.
A partir del 15 de julio, cuando el verano ya aprieta de verdad y se llenan las casas de la familia que viene de fuera, el dispositivo se amplía a tres playas más, aunque en este caso solo los fines de semana y con horario distinto. Agua Dulce y Tufia sumarán dos socorristas cada una, y Ojos de Garza contará con cuatro. En las tres, la cobertura será los viernes de 13:00 a 19:00 y los sábados y domingos de 11:00 a 19:00. Esta ampliación se mantendrá hasta el 15 de septiembre.
El servicio, conviene recordarlo, no es ningún capricho municipal ni un adorno presupuestario: la ley obliga a vigilar las playas urbanas en temporada de baño, y conviene que esa vigilancia llegue antes de las tragedias y no después de los telediarios. En Gran Canaria, las estadísticas de ahogamientos nos colocan año tras año entre las peores del Estado, y el grueso de los sustos no se lo lleva el surfista experto ni el pescador veterano, sino el bañista despistado que no mira la bandera o que, peor todavía, decide que la bandera roja es una sugerencia.
A propósito de banderas. El Consistorio ha querido subrayar en su comunicado lo de siempre, lo que todos los veranos hay que repetir como una letanía: la bandera verde indica baño permitido; la amarilla, precaución y baño con limitaciones; la roja, prohibición de meterse en el agua. Y las indicaciones del personal de salvamento no son una opinión: son una orden de servicio. Quien las ignora no se hace el guapo delante de su cuadrilla, sino que pone en riesgo su vida y, de paso, la de quien tendrá que ir a sacarlo.
El dispositivo arranca, como decíamos, este martes en las cinco playas principales. Las casetas de socorrismo de Melenara, La Garita, Salinetas, Hoya del Pozo y Playa del Hombre abrirán a las 10:30 y echarán el cierre a las 17:30, una franja horaria que cubre lo grueso del día de playa pero que deja fuera, todo hay que decirlo, esas horas tardías de finales de agosto en las que el sol todavía calienta y la gente sigue dándose el último chapuzón sin que haya nadie en la torreta. Quien se meta entonces, que sepa que lo hace bajo su única responsabilidad.
La Concejalía de Playas insiste en pedir colaboración a los bañistas y respeto a las instrucciones del personal de salvamento, una petición que no debería hacer falta y que sin embargo cada año hay que volver a hacer. La temporada se abre, los socorristas se ponen el chaleco rojo y amarillo, y a los vecinos de Telde y a quienes nos visiten desde otros municipios o desde fuera de la isla solo nos queda mirar la bandera antes de mojarnos el cogote. Que parece poco y es mucho.
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