El Pentágono ha proclamado este jueves el control efectivo del tráfico en el estrecho de Ormuz. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor, Dan Caine, comparecieron juntos en rueda de prensa con un mensaje inequívoco: trece embarcaciones ya han dado media vuelta sin que la Armada estadounidense haya tenido que disparar un solo tiro. El bloqueo funciona, y Washington lo mantendrá el tiempo que haga falta.
El 10% de la flota contra el 0% de Irán
La cifra que lanzó Hegseth pone en perspectiva la asimetría de fuerzas. Estados Unidos está ejecutando el bloqueo con menos del 10% de su poder naval. «Estamos utilizando el 10% de la Marina más poderosa del mundo, e Irán tiene el 0% de su Marina», afirmó el jefe del Pentágono. El desequilibrio, según Washington, es total.
Dan Caine detalló cómo funciona el operativo en la práctica. Cualquier barco que intente cruzar la zona controlada por la Armada estadounidense se enfrenta a un protocolo escalonado: disparos de advertencia, maniobras de interceptación y, en último término, abordaje. Los trece buques que se aproximaron tomaron, en palabras de Caine, «la decisión acertada» y dieron la vuelta. Ninguno obligó a activar las medidas de fuerza.
Por qué se decretó el bloqueo
La decisión no fue improvisada. El presidente Donald Trump la ordenó como medida de presión directa después de que las negociaciones celebradas en Islamabad el pasado sábado concluyeran sin acuerdo de cese de hostilidades. Desde entonces, la Marina estadounidense tomó posición en el estrecho y comenzó a aplicar el control del tráfico marítimo.
Ormuz es el paso obligado para una quinta parte del petróleo que se mueve por mar en el mundo. Bloquearlo, o amenazar con bloquearlo, tiene consecuencias inmediatas en los mercados de energía globales y una presión económica directa sobre Teherán.
El ultimátum de Hegseth
La comparecencia no fue solo una exhibición de músculo naval. Hegseth usó el micrófono para lanzar un mensaje directo a Irán: hay una ventana abierta para negociar, pero se está cerrando.
«Rezo para que elijáis un acuerdo, que está a vuestro alcance, por el bien de vuestro pueblo y del mundo», declaró el secretario de Defensa. Pero la oferta lleva una advertencia concreta adosada: «Si Irán elige mal, habrá un bloqueo y caerán bombas sobre infraestructuras, energía y el sector energético al mismo tiempo».
El lenguaje es inusualmente directo. Hegseth no habló de «opciones sobre la mesa» ni de «respuestas proporcionales»: mencionó de forma explícita infraestructuras civiles del sector energético. Una amenaza que eleva de manera notable el nivel de la confrontación retórica.
Las opciones de Irán
El comunicado del Pentágono deja pocas salidas visibles a Teherán. Sin Marina operativa según la versión estadounidense, Irán carece de capacidad de reabrir el estrecho por la fuerza. Las alternativas que quedan sobre la mesa parecen reducirse a dos: negociar un acuerdo en los términos que Washington plantea, o resistir la presión económica de un bloqueo sin fecha de caducidad.
Hegseth fue explícito en ese punto: el bloqueo se mantendrá «durante el tiempo que sea necesario». Sin plazo y con un ultimátum sobre infraestructuras energéticas en pie, los próximos días pueden resultar decisivos para el rumbo del conflicto.



