Hay películas que uno descubre por azar y nunca abandonan del todo la mirada. Kaili Blues, aquel largo debut con el que un desconocido Bi Gan se llevó la Lady Harimaguada de Oro en la edición de 2016 del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, fue una de ellas: un plano secuencia de cuarenta y un minutos que bordeaba lo imposible y que, visto ahora, se revela como fundacional. Diez años después, el festival capitalino devuelve al cineasta de Kaili la condición de hijo adoptivo y le entrega la Lady Harimaguada de Honor de su vigesimoquinta edición.
La distinción se formalizará el próximo 29 de abril, a las 19:00, en Yelmo Cines Las Arenas, sede principal del certamen. No es un gesto menor: el festival ha elegido a Bi Gan como rostro de su aniversario y articula en torno a su figura el ciclo Bi Gan Blues, ocho piezas que permiten recorrer una filmografía todavía breve pero ya imprescindible. El programa reúne sus tres largometrajes —Kaili Blues (2015), Largo viaje hacia la noche (2018) y Resurrección (2025), que se alzó el pasado año con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes— y tres cortos —The Poet and Singer (2012), A Short Story (2022) y Secret Goldfish (2016)—, a los que se suman dos títulos escogidos por el propio director. Bi Gan viajará a la capital grancanaria para presentar él mismo su última obra.
Hay algo de simetría virtuosa en la decisión. El certamen que descubrió al cineasta chino cuando apenas tenía una película rodada le rinde ahora tributo como una de las voces de autor más singulares del cine contemporáneo: pocos programadores del mundo pueden reclamar con tanta legitimidad esa paternidad crítica. El gesto, además, sintoniza con la línea editorial que el festival viene afinando en las últimas ediciones, atenta a las cinematografías asiáticas y a los autores que trabajan en los márgenes de la narrativa convencional.
La 25.ª edición, que se celebra del 23 de abril al 3 de mayo, supera el centenar de títulos repartidos en las habituales secciones: Sección Oficial —con diez largos y quince cortos a concurso—, Canarias Cinema —que reúne cuatro largos y catorce cortos del audiovisual del archipiélago—, Panorama España, Panorama, Banda Aparte —con una retrospectiva dedicada al chileno Ignacio Agüero—, Las noches + freak, Déjà vu —que programa siete títulos del cine indostánico restaurados por la Film Heritage Foundation, en diálogo con la histórica comunidad india de la ciudad— y Camera Obscura, donde el cine mudo se acompaña de música y narración en vivo: entre las cinco piezas centenarias destaca Una página de locura (1926) de Teinosuke Kinugasa, presentada con benshi tradicional.
La gala inaugural tendrá lugar el jueves 23 de abril, a las 20:30, en el Auditorio Alfredo Kraus, conducida por el actor Asier Etxeandia. La película de apertura será Fausto (1926) de Friedrich Wilhelm Murnau, con acompañamiento musical en directo a cargo de GAF y La Estrella de la Muerte. El maridaje de Murnau con rock progresivo insular es, cuando menos, una declaración de intenciones: el festival no renuncia a pensar el cine clásico desde la periferia del presente.
El jurado internacional de largometrajes lo integran la crítica Barbara Gasser, el francés Jean-Michel Frodon —antiguo responsable de Cahiers du Cinéma— y el conservador indio Shivendra Singh Dungarpur. Los cortos los juzgarán Cristina Haneș, Sandra Leege y Loes van Keulen; la sección Canarias Cinema, Pilar Martínez-Vasseur, Ana Lombardía y Luis E. Parés. Las jornadas de industria, de acceso libre, ofrecerán encuentros con Oliver Laxe y el periodista Carlos del Amor (23 de abril, 17:00), con los actores Javier Cámara, Laia Costa y el propio Etxeandia (24 de abril, 13:00) y con los directores Alberto Rodríguez y Albert Serra (24 de abril, 17:00).
Como guiño al aniversario, el certamen regala la entrada a quien tenga o cumpla veinticinco años durante el festival: una forma elegante de recordar que el cine, además de conservarse, se hereda. No sé si me explico: honrar a Bi Gan y abrir las salas a los que nacieron con el festival son, en el fondo, el mismo gesto.


