«La poesía es el género que mejor sabe guardar los silencios»: quien haya leído a Gioconda Belli reconocerá en esa intuición una de las constantes de su escritura, y acaso también la razón del título que eligió para su último libro, Un silencio lleno de murmullos (2024). La autora nicaragüense aterriza este miércoles 22 de abril en Fuerteventura para protagonizar una nueva sesión del ciclo El escritor y tú, uno de esos programas que, a base de insistir trece años seguidos, han conseguido que la palabra «periferia» pierda buena parte de su carga despectiva.
La cita será a las 20:00 en la Sala Josefina Plá del Centro Bibliotecario Insular, y la conversación correrá a cargo de la escritora Aroa Moreno. No es poca cosa que una isla de poco más de cien mil habitantes ofrezca, un miércoles cualquiera de abril, el diálogo entre dos voces literarias de primer orden: considero que la sostenida apuesta del Cabildo majorero por este ciclo — comisariado por el periodista Eloy Vera desde 2013, con cerca de medio centenar de autores pasados por su escenario — merece ser destacada como ejemplo de lo que la cultura institucional puede hacer cuando se la deja trabajar a fuego lento.
Belli (Managua) es una de las figuras mayores de la literatura latinoamericana contemporánea. Premio Biblioteca Breve, Premio Sor Juana Inés de la Cruz, Chevalier de las Artes y las Letras por la República Francesa, Premio Hermann Kesten 2018, presidenta del PEN Nicaragua: la lista, que podría prolongarse, da cuenta de una trayectoria reconocida por los principales circuitos del hispanismo y del europeísmo literario. Su obra, traducida a más de una veintena de lenguas, ha sabido sostener a un mismo tiempo la militancia política — sandinista primero, crítica con el régimen de Ortega después, exiliada hoy — y una exigencia formal que no transige con la consigna.
Sus lectores en español conocen bien dos de los títulos que previsiblemente asomarán en la conversación del miércoles: La mujer habitada, novela iniciática publicada en 1988 que consolidó su nombre fuera de Centroamérica, y El país de las mujeres, distopía feminista que obtuvo el Premio La Otra Orilla en 2010. A esos dos se añadirá Un silencio lleno de murmullos, aparecido el año pasado, y que inaugura — me atrevo a afirmar — una fase más despojada, más elegíaca, de una escritura que nunca ha renunciado al pulso político.
La elección de Aroa Moreno como interlocutora no es, tampoco, menor. Que sea una escritora — y no el crítico de oficio o el periodista cultural al uso — quien conduzca el encuentro introduce en la fórmula un matiz que el ciclo ha ido puliendo con los años: conversación entre iguales, no entrevista. El formato, en su aparente sencillez, exige una complicidad de escritura que rara vez se obtiene en los festivales masivos. No sé si me explico: lo que El escritor y tú ofrece en Fuerteventura es lo contrario del ruido de feria.
Hay algo profundamente galdosiano — y por tanto muy canario, y por tanto muy universal — en esta manera de programar cultura. Pérez Galdós sabía que el acontecimiento literario no se medía por el tamaño del aforo sino por la intensidad del encuentro; que una sala pequeña bien dispuesta podía, en ocasiones, alojar más literatura que un auditorio entero. Trece ediciones después, el ciclo majorero parece haber interiorizado esa lección con naturalidad.
Queda por ver si el diálogo entre Belli y Moreno se inclinará hacia la dimensión política de la autora centroamericana — difícil eludir Nicaragua en 2026 — o hacia su faceta de poeta, que es, en el fondo, donde late lo mejor de su obra. Probablemente atravesará ambas orillas: literatura: política: todo se conecta, y pocas biografías lo demuestran con mayor evidencia que la suya.


