# La Laguna Tenerife asalta el fortín del líder
El Movistar Arena enmudeció. Cuando el reloj llegó a ceros y el luminoso reflejó el 90-95, los aficionados canarios que habían viajado a Madrid se abrazaron en la grada alta mientras los jugadores del La Laguna Tenerife se amontonaban en el centro de la pista. El pabellón del líder —intratable hasta ese domingo— acababa de rendirse a un equipo isleño que no ha dejado de crecer toda la temporada.
Los de Txus Vidorreta firmaron este 19 de abril una de las noches más redondas del curso. Ganar en la cancha del Real Madrid, que solo había cedido un partido en toda la ACB —y frente al Barça—, es la clase de gesta que no se paga con un par de titulares. Es, dicho con los números en la mano, su decimoséptima victoria liguera y un empujón directo hacia las series finales.
La propuesta aurinegra fue la que ya conocemos, pero ejecutada al milímetro: bloqueo directo, lectura, paciencia y manos calientes en los momentos clave. Marcelinho Huertas dirigió la orquesta con la veteranía del base que sabe cuándo hay que frenar y cuándo hay que hundir la daga; media distancia sin miedo y triples decisivos en el tramo caliente. Patty Mills aportó ese perfil anotador que castiga desde cualquier rincón, y Gio Shermadini volvió a ser un problema sin solución bajo el aro. Entre los tres sumaron 67 de valoración combinada. Cinco jugadores del La Laguna Tenerife terminaron en dobles dígitos de valoración. Trabajo coral, como le gusta al entrenador vasco.
Enfrente, Edy Tavares volvió a ser el muro habitual del Real Madrid y cerró el partido con 32 de valoración, pero no le alcanzó. Sergio Scariolo, que no está acostumbrado a despedir a su público con derrota en casa —su equipo marcha líder en la Euroliga—, vio cómo el plan defensivo insular le estrechaba los espacios y obligaba al campeón a forzar tiros incómodos.
Más allá del resultado: este triunfo tiene una cifra que lo coloca en otro plano. El La Laguna Tenerife no ganaba en el fortín blanco desde marzo de 2013. Trece años sin pisar el parqué de Madrid y salir con los dos puntos en la mochila. Los que ya peinan canas en el Santiago Martín recordarán aquel equipo; los más jóvenes estrenan recuerdo.
Vidorreta, con una trayectoria que ya es patrimonio del baloncesto canario —tres Basketball Champions League en la vitrina del club—, ha construido durante el curso una plantilla larga y con jerarquía. El vestuario insular llevaba semanas avisando de que el techo no estaba a la vista. Este domingo lo volvieron a confirmar donde más duele: en la casa del líder.
La victoria refuerza la posición de La Laguna Tenerife en la zona alta de la clasificación de la Liga Endesa y mantiene vivas las opciones de entrar con ventaja de campo en el playoff por el título. Cada partido ganado fuera, y más uno como este, es oro puro en la aritmética de abril. La afición aurinegra, que llenará de nuevo el Santiago Martín en las próximas jornadas, se frota las manos.
El equipo regresó anoche a la isla con la sensación —rara, costosa, merecida— de haber hecho historia reciente. Ahora toca sostenerlo. Porque el baloncesto tinerfeño lleva años demostrando que no es visita de cortesía en ningún pabellón del continente, y este 90-95 en Madrid es otra línea subrayada en ese relato.



