Cultura

El TEA estrena ‘Diciembre 68 enero’, la película inédita de Manolo Millares en su centenario

El TEA proyecta el 30 de abril 'Diciembre 68 enero', filme inédito de Manolo Millares, dentro del ciclo 'Otro Millares' por su centenario.

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Hay un Millares que conocemos —el de las arpilleras desgarradas, el de las costuras como cicatrices, el de los homúnculos que aún hoy interrogan al visitante del Reina Sofía— y hay otro Millares al que apenas nos hemos asomado: el cineasta. A reparar esa amputación crítica viene el ciclo Otro Millares, con el que el TEA Tenerife Espacio de las Artes lleva meses revisando, en pleno año del centenario del nacimiento del pintor grancanario (Las Palmas de Gran Canaria, 1926-Madrid, 1972), las zonas menos transitadas de una obra que el tópico ha reducido a la matérica.

El próximo jueves 30 de abril, a las 18:00 horas, el museo tinerfeño estrena en sesión pública —y, según la propia institución, en estreno mundial tras décadas sin proyección— Diciembre 68 enero, película hasta hoy inédita rodada por Millares entre diciembre de 1968 y enero de 1969. La pieza se proyectará junto a otras dos rarezas fílmicas del autor: Eros Taro (1969) y Millares 1970 (1970), tres bobinas que componen, vistas en sucesión, un brevísimo pero densísimo corpus audiovisual de quien siempre se pensó como pintor antes que como ninguna otra cosa.

La sesión la presenta y conduce el historiador del arte y cineasta Guillermo G. Peydró, autor de la conferencia Eros y Tánatos: Manolo Millares cineasta. El binomio no es casual ni decorativo: cualquiera que haya recorrido las salas con las grandes arpilleras de los años sesenta sabe que el eros y el tánatos —el deseo y la pulsión de muerte, por decirlo en los términos canónicos en que Freud los acuñó— son los dos polos magnéticos de una obra atravesada por la herida, por la sutura, por el cuerpo que se descose y vuelve a coserse a sí mismo. Que esa misma tensión late en las películas del artista es, precisamente, lo que el ciclo del TEA se propone iluminar.

De Millares 1970 la documentación del museo destaca su condición de autorretrato: el pintor traslada al soporte fílmico la lógica matérica de la arpillera, ahora trabajada por el movimiento y por la luz. Eros Taro, por su parte, explora una dimensión simbólica y sensorial vinculada a la geografía y a la mitología —sustrato, no se olvide, que recorre toda la obra de Millares desde su temprano interés por las momias guanches y por la cerámica aborigen, ese diálogo con lo prehispánico que comparte con tantos otros artistas canarios de su generación—. Diciembre 68 enero, la inédita, es la incógnita que se despeja esta semana.

Tras las proyecciones, Peydró conversará con el crítico Mariano de Santa Ana, una de las voces más solventes para situar a Millares en la cartografía del informalismo español y, a la vez, en la de su isla natal. El acceso es libre hasta completar aforo.

El gesto programático del TEA merece subrayarse: revisitar a Millares no para repetir los lugares comunes del catálogo —la arpillera, El Paso, la generación de los cincuenta, el peso del Goya negro—, sino para mostrar a un artista que, como tantos otros del informalismo europeo, entendió pronto que la pintura podía continuarse por otros medios: el cine experimental, la escritura, el teatro. No es ocioso recordar que Millares dejó también una obra escrita —los «dramas para leer» que aún esperan lectura cabal—, a los que el propio ciclo dedicará la siguiente sesión, el jueves 7 de mayo, con la actriz Aranza Coello como recitadora.

Considero que iniciativas como esta —filológicas en el mejor sentido del término: amantes del documento— son las que justifican la existencia de instituciones como el TEA. Recuperar tres películas casi clandestinas de un artista que el mercado prefiere fijar en una sola imagen es trabajo lento, paciente, poco rentable en likes y muy rentable en historia del arte. No sé si me explico: en un tiempo en que las efemérides culturales tienden al hashtag y al cartel vistoso, devolver a lo visible una bobina perdida durante medio siglo es una forma elegante, casi callada, de celebrar un centenario. Habrá que ir.


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Héctor Brito Caballero

Nací en Las Palmas de Gran Canaria en 1975. Soy crítico cultural desde hace un cuarto de siglo. Doctor en Literatura por la ULPGC, dedica su escritura a tender puentes entre la tradición canaria y la cultura universal.

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