Tenerife

La ULL crea un método para medir la temperatura de las estrellas con una sola imagen

La ULL crea un método para medir la temperatura de las estrellas con una sola imagen

Un investigador de la Universidad de La Laguna desarrolla una técnica que deduce la temperatura estelar a partir de la difracción de una sola imagen.

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La fotometría estelar, esa disciplina centenaria que mide el brillo de los astros para deducir su temperatura, podría estar a las puertas de una pequeña revolución firmada en La Laguna. Un investigador del programa posdoctoral Viera y Clavijo de la Universidad de La Laguna (ULL), Sergio Bonaque-González, ha desarrollado un método capaz de extraer la temperatura de una estrella a partir de una sola imagen, frente al doble pase con filtros que la astronomía profesional ha utilizado desde hace décadas. El trabajo, titulado Diffraction-driven photometry: a novel method for stellar temperature determination, ha sido aceptado para su publicación en la revista Astronomy & Astrophysics, una de las cabeceras de referencia en el campo.

La nota informativa, difundida por la institución académica el pasado treinta de abril, explica que el procedimiento se apoya en un fenómeno hasta ahora considerado un obstáculo: la difracción. Cuando un telescopio capta una estrella, la luz, que se comporta como una onda, no llega al sensor en forma de punto perfecto, sino como una pequeña mancha luminosa. La aportación del investigador consiste en interpretar esa mancha no como una limitación, sino como un mensaje cifrado sobre el cuerpo celeste que la origina.

«La calidad de las imágenes astronómicas está limitada por un fenómeno físico inevitable y natural llamado difracción, que se produce porque la luz se comporta como una onda», expone Bonaque-González en la nota universitaria. «Durante mucho tiempo esa mancha se ha considerado únicamente una limitación de la imagen. Lo que hemos descubierto es que no es simplemente ruido: su estructura contiene información física sobre la estrella, incluida su temperatura, y hemos demostrado que esa información puede recuperarse de manera relativamente sencilla y con los telescopios que ya existen, sin necesidad de añadir nuevos elementos».

Conviene recordar que la temperatura es uno de los parámetros básicos para clasificar una estrella, calcular su edad o estimar su composición; también condiciona la búsqueda de exoplanetas habitables a su alrededor. Hasta ahora, obtener ese dato exigía registrar la misma estrella con dos filtros distintos —típicamente uno azul y otro rojo— y comparar el resultado, un protocolo que duplica el tiempo de observación y la complejidad instrumental. El nuevo procedimiento, según la propia investigación, permite reducir ese trabajo a una única exposición.

El autor subraya el potencial práctico de la metodología, especialmente para instrumentación reducida. «Si podemos extraer con una sola imagen información que antes exigía varias observaciones, el impacto en eficiencia puede ser enorme», argumenta. «En términos científicos, eso equivale a disparar el rendimiento y, en ciertos escenarios, a doblar virtualmente su capacidad útil de observación. Eso significa más ciencia con menos tiempo, menos complejidad instrumental y sistemas potencialmente más ligeros, compactos y económicos. En plataformas espaciales pequeñas, esta idea puede ser especialmente potente».

La derivada tecnológica del hallazgo ya se ha trasladado al terreno administrativo. La Universidad de La Laguna ha tramitado una patente vinculada a los posibles usos del método, en una operación que sitúa a la institución académica como titular de la propiedad industrial asociada al trabajo. La investigación se ha desarrollado, además, con financiación de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, dependiente del Gobierno de Canarias, lo que reafirma el frecuente protagonismo del archipiélago en el ámbito de la observación del cielo.

El propio investigador encuadra el trabajo como punto de partida y no como meta. «Este resultado abre una puerta, pero ahora toca recorrer el camino», concluye en la nota.

Más allá del detalle técnico, la noticia recupera una idea cara a la tradición universitaria lagunera: que el conocimiento se construye también desde la periferia, mirando aquello que parecía descartado. La mancha borrosa que durante décadas se interpretó como defecto contenía, al fin y al cabo, la información que se buscaba en otra parte. Queda por ver hasta dónde alcanzará un método que promete observar más con menos, en un tiempo en el que la ciencia, también la canaria, aprende a hacer del rigor una forma de eficiencia.


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Elena Bello Rodríguez

Nací en La Laguna en 1990. Escribo sobre cultura, educación y la vida municipal de la comarca norte de Tenerife. Formada en Periodismo y Filología por la ULL, aporta una mirada reposada y literaria.

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