Cultura

Ale Mesa pinta una cabra majorera en una estación de bombeo de Puerto del Rosario

El artista majorero Ale Mesa transforma la EBAR de El Matorral en un mural homenaje a la cabra majorera, primera parada de una ruta artística en Puerto del Rosario.

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Pintó una cabra. Pero no una cabra cualquiera.

El artista majorero Ale Mesa acaba de convertir la estación de bombeo de aguas residuales (EBAR) de El Matorral, en Puerto del Rosario, en un mural a tamaño infraestructura dedicado a la cabra majorera. Concretamente a un ejemplar del ganado de costa del Mancomún de Puerto del Rosario, de capa Puipana y marcado con el golpe tradicional Teberite. Vamos, que no es una cabra estética: es una cabra con DNI ganadero.

La pieza, impulsada por el Ayuntamiento de Puerto del Rosario y Canaragua, arranca lo que va a ser una ruta artística por las estaciones de bombeo del municipio. La idea es ir transformando esos edificios funcionales —los que normalmente ignoras al pasar— en soportes para murales que pongan en valor la raza autóctona, las apañadas y la toponimia ganadera de la isla. Un museo a cielo abierto hecho con infraestructura hidráulica. Muy mood 2026.

Una cabra a todo color sobre un fondo en blanco y negro

El recurso visual de Mesa es directo: fondo en blanco y negro —con un guiño a la arquitectura tradicional canaria, paredes blancas y franja gris en la base— para que la cabra, pintada a todo color, sea la única protagonista. Una manera muy limpia de decir: mira aquí, esto es lo que importa.

Y lo que importa, en este caso, es un universo entero. Las capas (los patrones de color del pelaje), los golpes (las marcas en las orejas con las que cada ganadero identifica a sus reses) y las apañadas —ese ritual colectivo de reunir el ganado suelto en la costa— son patrimonio inmaterial puro de Fuerteventura. La cabra majorera no es folclore de postal: es queso D.O.P., es paisaje, es economía y es identidad.

Lo que dicen los implicados

El alcalde David de Vera lo resumió fácil: la cabra majorera «es un símbolo vivo de nuestra cultura» y detrás de cada capa hay historia y territorio. El concejal David de León apuntó al gesto político del mural: «un ejemplo de cómo el arte puede poner en valor el trabajo» de los ganaderos.

Desde Canaragua, su gerente Natividad Marcial habló de «orgullo» por colaborar en un proyecto que educa sobre patrimonio. Y el propio Ale Mesa dejó la frase que mejor explica por qué esto funciona: el objetivo era que «un edificio funcional como una EBAR se convirtiera en un punto» de orgullo local.

Por qué importa (más allá del Instagram)

El arte urbano canario lleva años buscando lenguaje propio, y este mural va por buen camino. No es un grafiti genérico importado de Berlín o de Wynwood: es arte callejero con acento majorero, que rescata vocabulario ganadero —Puipana, Teberite— que mucha gente joven de la isla ya no escucha en casa.

Y le da un giro interesante a la lógica del muralismo: en vez de tomar la fachada del bar de moda o el muro del polígono, intervenir las EBAR es entrar a esa infraestructura invisible que sostiene la ciudad. Convertir lo feo en pretexto cultural. Si la ruta crece como promete, Puerto del Rosario puede acabar con un circuito de murales que cuente, estación a estación, el mapa ganadero de la isla.

Si pasáis por El Matorral, parada obligatoria. Y atentos a las próximas EBAR: esto promete.


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Daida Quesada Medina

Nací en Santa Cruz de Tenerife en 2000. Soy la voz joven de ocio del medio. Entre el carnaval, los festivales, la gastronomía moderna y la música urbana, cuento las Canarias que se inventan cada fin de semana.

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