Economía

El queso de Julián Díaz (Arquema), Mejor Queso de Canarias en los Premios Tabefe 2026

El semicurado pasteurizado de Arquema se lleva el título autonómico en el XXII Concurso Tabefe de FEAGA, con premios también para Maxorata y Filo El Cuchillo.

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El queso semicurado pasteurizado de Julián Díaz, elaborado bajo la razón social Arquema S.L., se proclamó este 19 de abril Mejor Queso de Canarias en el XXII Concurso Nacional de Quesos de Leche de Cabra — Premios Tabefe, el certamen que cada primavera convoca la Feria Agrícola, Ganadera y Pesquera de Fuerteventura (FEAGA) y que vuelve a encumbrar, un año más, al queso majorero por encima del resto de producciones del archipiélago.

El fallo lo dio a conocer el Cabildo de Fuerteventura tras la deliberación del jurado, compuesto, según la propia organización, por «quince catadores profesionales procedentes de diferentes consejos reguladores, asociaciones científicas y restauración». Un tribunal amplio, de los que no se conforman con una sola cata, y que en esta edición ha devuelto el cetro autonómico a la cabra majorera, esa raza tozuda y frugal que pasta entre malpaís y aljibes en una isla donde el agua siempre se contó con cuentagotas.

La distinción a Arquema no llega sola. En la categoría de curados pasteurizados se impuso otra marca majorera de largo recorrido, Maxorata, perteneciente al Grupo Ganadero de Fuerteventura, S.L. El premio al mejor tierno pasteurizado salió esta vez de las islas y viajó hasta Murcia, donde lo recogió el Izan Suave Terciopelo, de Sabores de Tallante, S.L. En tierno de leche cruda el galardón fue para el queso Era del Cardón, de Luis Martel Perdomo, elaborado en Gran Canaria. Y en curados de leche cruda se llevó el premio Filo El Cuchillo, una quesería de Lanzarote que confirma que el este del archipiélago —Lanzarote y Fuerteventura, cuna milenaria de la trashumancia caprina— sigue marcando el ritmo.

Para los que no conocen esta tierra, conviene recordar lo que significa un premio así en una isla como Fuerteventura. El queso majorero, amparado por denominación de origen protegida, es uno de los pocos productos agroalimentarios canarios con sello europeo propio, y el sector primario —cabras, tomate, tunera, alfalfa, pesca de bajura— sostiene desde hace siglos una identidad que el turismo, a veces, amenaza con despintar. Reconocimientos como el Tabefe no son una anécdota gastronómica: son la constatación de que el oficio de quesero, transmitido de padres a hijos en casas de Tuineje, Pájara o Antigua, sigue dando frutos competitivos en la mesa de los catadores más exigentes.

Los Premios Tabefe, que toman su nombre del suero que queda tras el cuajado de la leche, se han consolidado en veintidós ediciones como la cita quesera de referencia del archipiélago. Su marco natural es la FEAGA, la feria agroganadera que cada primavera reúne en Pozo Negro a productores, ganaderos, pescadores y artesanos de toda Canarias y de la península. El concurso no solo premia al mejor queso de cada categoría: otorga además el gran reconocimiento autonómico, el de Mejor Queso de Canarias, que este año ha vuelto a quedarse en casa.

Desde fuera, desde una isla como la mía, donde el queso palmero comparte mesa con el gofio y la almendra, uno mira estos fallos con el respeto del que sabe reconocer el oficio ajeno. Lo que la DOP Queso Majorero ha construido en Fuerteventura, quesería a quesería, es un modelo que en La Palma, La Gomera o El Hierro observamos con envidia sana: identidad, calidad y mercado, los tres juntos, que no siempre es fácil. El propio sector majorero lleva años combinando explotaciones familiares con queserías industriales capaces de competir en concursos internacionales, y el oro de Arquema confirma que esa convivencia funciona.

Queda ahora por ver si el reconocimiento se traduce en un respaldo institucional sostenido al sector primario majorero, el que aguanta —pese a las sequías, pese al precio de los piensos, pese a la presión urbanística sobre el suelo rústico— el pulso de una isla que no puede vivir solo del sol de Corralejo o de Morro Jable. Mañana el mar seguirá ahí, y las cabras también, pastando entre el jable. El queso, de momento, ya tiene medalla.

Eliseo Pérez Hernández

Nací en Los Llanos de Aridane en 1974. Soy una de las voces periodísticas más reconocidas de La Palma. Viví y conté la erupción del Cumbre Vieja de 2021 desde primera línea. Escribo con el acento y la memoria de la isla.

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