El Cabildo de La Palma abrió este lunes el plazo para solicitar las ayudas de movilidad y transporte destinadas al alumnado palmero que cursa estudios fuera de la isla, una convocatoria anual que podrá tramitarse hasta el próximo 15 de mayo a través de la Sede Electrónica de la corporación insular. La cuantía máxima por estudiante se sitúa en 400 euros.
Para los que no conocen esta tierra, conviene recordar que marcharse a estudiar fuera no es aquí un trámite cualquiera. La Palma no tiene universidad y cada curso académico empieza, para muchas familias, con la misma escena: una maleta en el puerto de Santa Cruz de La Palma o en el aeropuerto de Mazo y un billete de ida. El volcán de Cumbre Vieja, que hace cuatro años y medio partió en dos la vida de miles de vecinos del Valle de Aridane, acentuó aún más esa sangría silenciosa de jóvenes que se forman lejos del jable y las plataneras donde crecieron. Estas ayudas, modestas en euros pero simbólicas en lo que representan, llevan años intentando aliviar ese gasto fijo que ninguna beca estatal cubre del todo: el pasaje.
Quién puede solicitarla
Según la información facilitada por el Cabildo, podrá optar a la subvención el alumnado con residencia habitual en La Palma que curse fuera de la isla estudios universitarios —grados, másteres y doctorados—, cursos de extensión universitaria o posgrado, bachillerato y ciclos formativos de formación profesional, tanto en centros públicos como privados. La convocatoria corresponde al curso académico 2025/2026.
El consejero insular de Transportes, Darwin Rodríguez, explicó que la concesión «responde a una demanda del ámbito estudiantil de manera ágil, sencilla y con flexibilidad». Por su parte, la consejera de Educación, Susa Armas, subrayó que la ayuda «cubre un gasto fijo muy importante para el bienestar de nuestra ciudadanía que se encuentra fuera de la isla».
Una doble insularidad que se paga en billetes
El descuento del 75% al residente canario ha aligerado la factura, pero no la ha eliminado. Cualquier familia palmera con hijos estudiando en La Laguna, en Gran Canaria o en una universidad peninsular sabe que, entre los viajes de ida y vuelta por Navidad, Semana Santa, el verano y los fines de semana en que aprietan las saudades, la cuenta se infla. Y luego están los traslados menos visibles: el viaje imprevisto por la enfermedad de un abuelo, el regreso apresurado tras una entrevista, la mudanza de piso. Todo eso, para un joven palmero, empieza siempre con un avión o un barco.
La medida se inscribe en la política sostenida por el Cabildo para lo que en La Palma se conoce como doble insularidad: la condición de vivir en una isla que, a su vez, depende en buena medida de los servicios concentrados en las capitalinas. La universidad es quizá el ejemplo más claro. Mientras un estudiante tinerfeño puede dormir en casa de sus padres durante los cinco años de una ingeniería, un palmero, un gomero o un herreño no tiene esa opción.
Cómo solicitarla
La tramitación se realiza exclusivamente por vía telemática, a través de la Sede Electrónica del Cabildo de La Palma. El plazo, ya abierto, concluye el 15 de mayo. La institución insular no ha detallado por ahora la dotación presupuestaria total ni la relación precisa de documentación exigida, que deberá consultarse en las bases publicadas en el portal oficial.
Ayudas como esta, junto a las becas de comedor, el transporte escolar interno y el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, forman parte del entramado con el que la isla bonita intenta, desde hace décadas, que el derecho a la educación no se decida por el código postal. No lo resuelve todo, claro. Pero cuatrocientos euros, para un hogar palmero con un hijo en la Complutense o en la ULL, son cuatrocientos euros. Y mañana el mar seguirá ahí, entre la isla y los que se fueron a estudiar.



