Unas 80 empresas canarias del sector agroalimentario han desembarcado esta semana en IFEMA Madrid dentro de la 39ª edición del Salón de Gourmets, en lo que constituye el mayor despliegue exterior del archipiélago en una feria gastronómica de alcance estatal este año. La Sociedad Canaria de Fomento Económico, Proexca, lidera la operación con el apoyo del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) bajo el paraguas conceptual Gastronomía volcánica: descubre el sabor de las Islas Canarias.
Los fundamentales indican que el producto canario encara Madrid con dos vectores de diferenciación claros frente a las denominaciones peninsulares: el carácter volcánico de la producción vitivinícola y la pesca artesanal. Proexca plantea el pabellón no como un escaparate promocional al uso, sino como palanca de posicionamiento en mercados nacionales e internacionales, un matiz relevante para unas empresas cuya escala media dificulta la exportación por canales propios.
La agenda del Día de Canarias en el certamen concentra el peso específico en la cata. El sumiller Ferran Centelles —voz reconocida internacionalmente tras su paso por elBulli— firma la sesión Lanzarote: ciencia ficción en copa, una etiqueta que traduce con precisión la propuesta de valor del archipiélago: viticultura heroica, suelos de picón, cepas plantadas en hoyos protegidos con muros de piedra volcánica. Es, en términos de marketing de producto, un relato imposible de replicar desde La Rioja o la Ribera del Duero.
A esa cata se suma la ponencia Canarias: 7 islas, 7 vinos, un formato que ordena la oferta enológica insular —y evita la confusión que habitualmente generan las diez denominaciones de origen que conviven en el archipiélago— y la II Edición Vinos & Bombones de Canarias, que explora el maridaje entre etiquetas isleñas y chocolate. Del lado marino, la actividad Una mirada al mar de Canarias desde Kamezí, a cargo del chef Rubén Cuesta, apuesta por la narrativa del pescado de costa y las técnicas artesanales como atributos premium.
El movimiento se encuadra en la estrategia sostenida del Ejecutivo autonómico de internacionalizar el producto agroalimentario local, un nicho en el que el marco del REF y las ayudas al transporte de mercancías desde regiones ultraperiféricas juegan a favor, al compensar parcialmente el sobrecoste logístico que supone operar desde el archipiélago. Para el tejido empresarial participante —especialmente bodegas pequeñas, pesqueras y productores de queso con denominación— la presencia en Gourmets es, en la práctica, la vía más eficiente de acceso al comprador profesional de distribución gourmet y hostelería de gama alta.
El escenario base para el sector pasa por convertir el impacto en Madrid en contratos plurianuales con la distribución especializada peninsular y, en un horizonte de doce a dieciocho meses, apalancar ese posicionamiento para dar el salto hacia mercados europeos —singularmente Alemania, Reino Unido y Países Bajos—, donde el relato volcánico tiene recorrido y el comprador paga la prima por singularidad. En escenario optimista, alguna marca isleña consolida listing en grandes cadenas gourmet europeas; en el pesimista, la participación queda como un ejercicio de visibilidad sin traslación a pedidos firmes. Los próximos meses dirán qué empresas convierten la copa volcánica en cuenta de resultados.



