Economía

Ciberlandia XIII lleva la robótica y la agricultura inteligente a 250 escolares de Fuerteventura

El Cabildo de Fuerteventura y la ULPGC reúnen a 250 alumnos de ocho centros en Ciberlandia XIII, centrada en robótica y agricultura inteligente.

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El viento del noreste barre estos días las calles de Puerto del Rosario sin saber que, puertas adentro del Palacio de Formación y Congresos, cerca de 250 niños y niñas majoreros están aprendiendo a hablar con máquinas. La decimotercera edición de Ciberlandia, el programa de divulgación tecnológica del Cabildo de Fuerteventura y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), arrancó esta semana con una apuesta clara: robótica educativa y agricultura inteligente, dos palabras que en una isla de aljibes y cabras conviven con más naturalidad de la que parece.

El programa, coordinado desde la Consejería de Nuevas Tecnologías del Cabildo majorero, reúne durante una semana a alumnado de ocho centros públicos repartidos por la geografía insular, según ha informado la propia institución. Cuatro colegios de primaria —el CEIP Lajares, el CEIP Puerto Cabras, el CEIP La Hubara y el CEIP Tarajalejo— comparten aulas y talleres con cuatro institutos: el IES Corralejo, el IES Gran Tarajal, el IES Puerto del Rosario y el IES Vigán. Es, dicho sea, una foto bastante fiel del mapa escolar majorero: norte, centro y sur, litoral y medianías.

La semana culmina este viernes con una jornada final en la que una treintena de estudiantes mostrará los proyectos desarrollados. El hilo conductor de esta edición es la aplicación de la robótica al campo: sensores de humedad, automatismos de riego, pequeños prototipos que permiten entender cómo la tecnología puede trabajar a favor de una agricultura insular históricamente condicionada por la escasez de agua. No es un detalle menor en una isla donde el aljibe ha sido durante siglos el centro simbólico de la casa majorera.

La ULPGC, aliada de las islas no capitalinas

Ciberlandia es también, y quizá sobre todo, un síntoma. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria lleva trece años desplazando equipo docente y material al Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura para acercar la ingeniería a un alumnado que, de otro modo, solo conocería los estudios técnicos a través de una pantalla o de un folleto de orientación. En las islas no capitalinas, donde no hay campus universitario físico, este tipo de programas funciona como una costura fina entre las aulas de primaria y un futuro técnico que, hoy por hoy, sigue obligando a cruzar el mar.

El déficit de talento STEM en Fuerteventura no es nuevo. Los informes sobre mercado laboral insular vienen señalando desde hace años la dificultad para cubrir perfiles técnicos, tanto en la administración como en las empresas locales. Las vocaciones científicas se cocinan pronto —antes de los catorce años, coincide la literatura pedagógica— y precisamente por eso programas como Ciberlandia, centrados en esas edades bisagra, tienen un peso específico difícil de medir en titulares pero visible a una década vista.

Queda por ver si esta decimotercera edición consolida algo más que una semana de actividad intensa. La robótica aplicada a la agricultura inteligente no es una ocurrencia de laboratorio: encaja con una isla que ha hecho del agua un bien político y del paisaje un patrimonio. Si parte de ese alumnado regresa, años después, con un título técnico bajo el brazo, la memoria colectiva majorera habrá ganado una capa más: la del niño que un abril de 2026 programó un sensor en el Palacio de Formación y Congresos y decidió quedarse.

Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

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