La Gomera es una isla cosida a puntadas. Barrancos que bajan desde Garajonay como radios de una rueda, pueblos agarrados a la ladera, carreteras que serpentean entre laurisilva y almendro. Esa geografía imposible explica por qué la guagua no es aquí un medio de transporte más: es el hilo que sostiene la vida cotidiana entre San Sebastián, Vallehermoso, Valle Gran Rey o Hermigua.
El servicio insular GuaguaGomera cerró el primer trimestre de 2026 con 103.375 pasajeros, según los datos difundidos por el Cabildo. La cifra confirma la tendencia ascendente que el transporte público viene registrando en la isla y llega acompañada de un crecimiento especialmente visible en la conexión con el aeropuerto.
La Línea 7, que une la capital gomera con la terminal aérea, transportó en esos tres primeros meses a 10.381 viajeros, lo que supone un incremento del 16,42% respecto al mismo periodo de 2025. Es la cara más evidente de un servicio que, por orografía y por aislamiento, opera en una isla donde cualquier desplazamiento entre municipios exige atravesar el corazón del parque nacional.
Junto al dato de demanda, la corporación insular destaca el avance en los medios de pago. 15.084 pasajeros abonaron su billete con tarjeta bancaria en el primer trimestre, frente a los 12.379 del mismo periodo del año anterior. El salto —un 21,85% más— dibuja un usuario que empieza a desprenderse del efectivo y a confiar en el pago sin contacto, una transformación silenciosa pero reveladora en un territorio donde los cambios suelen llegar despacio.
El presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, vinculó estos resultados al esfuerzo inversor acometido en los últimos meses. «En el último año hemos abordado un importante proceso de renovación y ampliación de la flota, con la adquisición de 12 nuevos vehículos, mejorando la capacidad del sistema», señaló. Los nuevos autobuses incorporan 39 plazas sentadas, un detalle nada menor en una red donde los trayectos, por la propia geografía, son largos y sinuosos.
Curbelo deslizó además un anuncio especialmente esperado en el norte de la isla: una nueva línea regular que comunicará directamente Vallehermoso con el Aeropuerto. «A ello se suma la próxima puesta en marcha de una nueva línea regular que comunicará directamente Vallehermoso con el Aeropuerto», afirmó el presidente insular. La conexión, largamente reclamada en la comarca norte, reduciría la dependencia de transbordos para los vecinos de esa zona y acortaría tiempos en uno de los tramos más penalizados por el relieve.
En paralelo, la corporación ha completado la instalación de carteles electrónicos en 23 guaguas de la flota, que permiten identificar con claridad el número de línea, la descripción del trayecto y el sentido del recorrido. El Cabildo trabaja también, según ha comunicado, en la ampliación de frecuencias en las líneas principales, una demanda recurrente en los municipios del sur y del noroeste.
Esta isla no se entiende sin sus guaguas. En una geografía en la que subir al Alto de Garajonay o cruzar de Agulo a Alajeró implica horas de carretera, el transporte público insular es, más que un servicio, una forma de sostener el territorio frente al aislamiento interior. Los 103.375 viajes contabilizados entre enero y marzo son, en el fondo, otras tantas costuras en el mapa gomero: trayectos que evitan coches, que permiten ir al médico, al instituto o al aeropuerto sin depender de un vehículo privado.
La pregunta de fondo, la que late detrás de cada estadística, sigue siendo la misma que se plantea en todas las islas menores del archipiélago: si el transporte público, pensado para corregir el coste de la insularidad, está creciendo al ritmo que exige una población que necesita moverse sin depender del coche. Los datos del primer trimestre apuntan en esa dirección. El resto del año dirá si el servicio consolida la tendencia o si, de nuevo, el paisaje insular termina imponiendo sus propios límites.



