Cultura

Feria del Libro de Santa Cruz 2026: cinco días de cultura en el García Sanabria

La Feria del Libro de Santa Cruz vuelve al Parque García Sanabria del 30 de abril al 4 de mayo con 31 stands y autores como Sergio del Molino.

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«Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora», anotó alguna vez un lector cualquiera en el margen. La cita, apócrifa o no, viene a cuento: durante cinco días, del 30 de abril al 4 de mayo, el Parque García Sanabria volverá a convertirse en biblioteca al aire libre con la nueva edición de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, una cita que el Ayuntamiento capitalino se empeña —con razón, me atrevo a afirmar— en consolidar dentro del programa de las Fiestas de Mayo.

La inauguración oficial está prevista para el jueves 30 a las 18:00 horas, y la programación se desplegará en torno a 31 stands que reunirán a librerías, editoriales, distribuidoras, fundaciones, asociaciones y espacios institucionales repartidos entre el propio jardín modernista, la Rambla de Santa Cruz, la glorieta de Patricio Estévanez y, no es dato menor, el paseo Domingo Pérez Minik, ese tramo bautizado con el nombre del crítico que mejor leyó la modernidad insular del pasado siglo. Que la feria respire entre esos topónimos no es casualidad: es genealogía.

El listado de autores invitados confirma una voluntad de equilibrio entre nombres del circuito peninsular y voces del archipiélago. Por la primera columna comparecerán Sergio del Molino, ensayista atento a las cartografías de la España vacía y firma habitual de El País; Sara Torres, una de las narradoras jóvenes más interesantes del momento; la poeta Sara Búho, muy leída por el público sub-30; y Rayco Pulido, Premio Nacional del Cómic, cuyo paso por el García Sanabria conviene anotar en la agenda. Por la segunda, los lectores podrán encontrarse con Elena Correa, Jorge Dávila Negrín y María del Mar Rodríguez, autores que sostienen el tejido narrativo de la isla sin necesidad de aspavientos.

La programación paralela —que arranca el viernes 1 de mayo y se prolongará a diario entre las 10:00 y las 18:00 horas— combina lo divulgativo con lo estrictamente literario: talleres infantiles y familiares, un fotomatón literario interactivo, microcontenidos audiovisuales y el podcast Voces de la Feria, junto a dos mesas redondas que apuntan al hueso del oficio: Las mujeres cuentan (2 de mayo) y Tras el telón (4 de mayo). A ello se suma la vigésima edición del Certamen de Relatos Breves Mujeres, longevidad que merece subrayarse en tiempos de iniciativas de un solo verano. La Sala García Sanabria, por su parte, acogerá la exposición Prendas, trajes y tipismos, una de esas piezas en las que conviene comprobar si se rinde a la canariedad de postal o si, por el contrario, sabe mirar el folclore con la inteligencia que la materia exige. No sé si me explico.

La feria está organizada por el Ayuntamiento de Santa Cruz a través del Organismo Autónomo de Cultura, con la colaboración de la Dirección General de Comercio del Gobierno de Canarias y del Área de Cultura del Cabildo de Tenerife. El alcalde, José Manuel Bermúdez, ha destacado que la cita «se consolida como atractivo cultural» de las Fiestas de Mayo y como vector de dinamización del comercio local: la lectura, recordémoslo, también es economía, y los stands de librerías independientes —en una isla donde cerrar un local de libros se ha convertido en gesto casi heroico— sostienen un ecosistema frágil que merece el apoyo público sin complejos.

Quedan, eso sí, asuntos por aclarar que el lector exigente echará en falta: el presupuesto exacto destinado por el consistorio y el listado detallado de librerías participantes no figuran en la información distribuida por el Ayuntamiento, datos ambos que convendría conocer para medir con justicia la magnitud del esfuerzo público.

Mientras tanto, el García Sanabria —ese jardín que Pérez Minik habría descrito mejor que cualquiera— se prepara para ser, durante cinco días, lo que toda ciudad mediterránea aspira a tener: una plaza con sombra, sillas plegables y libros abiertos. Que la cita se consolide o no dependerá, al cabo, de algo más antiguo que los presupuestos: de que sigan acudiendo lectores.


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Héctor Brito Caballero

Nací en Las Palmas de Gran Canaria en 1975. Soy crítico cultural desde hace un cuarto de siglo. Doctor en Literatura por la ULPGC, dedica su escritura a tender puentes entre la tradición canaria y la cultura universal.

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