San Cristóbal de La Laguna se asoma a un cambio de envergadura. La Gerencia Municipal de Urbanismo ha formalizado el contrato para la redacción del nuevo Plan General de Ordenación (PGO), un documento llamado a sustituir un planeamiento que acumula más de dos décadas de vigencia y que, en palabras del propio equipo de gobierno, ha quedado desfasado frente a los retos del siglo XXI. La operación, adjudicada por 1.243.159,74 euros (sin impuestos) y con un plazo de ejecución de 45 meses, marca el arranque oficial de un proceso que condicionará el crecimiento de la ciudad, la protección de su entorno y el modo en que se aborda la vivienda durante las próximas décadas.
El contrato ha recaído en la unión temporal de empresas formada por Urbanfix SL, Ingeniería Técnica Canarias SA y Padrón & Cabrera Asesores Urbanistas, una vez transcurrido el plazo sin que se presentaran recursos al acuerdo de adjudicación aprobado el pasado diez de marzo por el Consejo Rector del organismo autónomo municipal. El equipo redactor estará integrado, entre otros, por las urbanistas Carolina Ramírez, Marta Sosa y Jonathan Sicilia, por parte de Urbanfix; Francisco González Jaraba y Gilberto Díaz, en representación de Ingeniería Técnica Canarias; y Lola Cabrera y Miriam Cabrera, de Padrón & Cabrera. La interlocución municipal corresponderá a la Gerencia de Urbanismo, dirigida por la gerente María Bencomo y por el director técnico José Ramón Baudet.
Dos fases para repensar el municipio
El proceso se articula en dos grandes bloques. La ordenación estructural, que se iniciará este mismo año, deberá definir el modelo territorial, los sistemas generales, las infraestructuras, la clasificación del suelo y los criterios ambientales que ordenarán el conjunto del término municipal. La ordenación pormenorizada, prevista a partir de 2029, descenderá al detalle: usos del suelo, parámetros edificatorios, ordenanzas, unidades de actuación y fichas urbanísticas, calle a calle.
El alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, subrayó tras la reunión con el equipo redactor que se ha establecido «un marco de trabajo claro, transparente y plenamente alineado con los principios de sostenibilidad», y describió el documento como un plan que «marcará el rumbo del municipio durante las próximas décadas». El regidor insistió en que la redacción se apoyará en la Agenda Urbana Local y se desarrollará con «total transparencia».
Por su parte, el concejal de Ordenación del Territorio, Adolfo Cordobés, calificó la redacción del nuevo PGO como «un hito estructural» para La Laguna y advirtió de que el planeamiento vigente «no puede dar respuesta a estos desafíos». Cordobés definió el procedimiento como «profundamente participativo y una oportunidad histórica para redefinir nuestro modelo urbano desde el diálogo, la transparencia y la colaboración».
Los frentes que abrirá el nuevo Plan
Conviene recordar que el planeamiento que ahora se sustituye proviene de una Laguna sustancialmente distinta a la actual: anterior a la presión turística sobre el área metropolitana, a la última ola migratoria interinsular y a la emergencia del debate sobre la vivienda asequible. El nuevo documento deberá abordar, según el propio Ayuntamiento, vivienda asequible, movilidad sostenible, protección del territorio, cohesión social, equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad, salvaguarda del patrimonio natural y cultural e identidad de los barrios. No es asunto menor en un municipio que combina el casco histórico declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999, el continuo urbano hacia Santa Cruz, las medianías rurales de la vertiente norte y los espacios de Anaga, parque rural y reserva de la biosfera.
La amplitud del encargo explica que el plazo se extienda 45 meses, casi cuatro años, durante los cuales el equipo redactor deberá compatibilizar la planificación técnica con los procesos de información pública, evaluación ambiental estratégica y concertación con el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias. La experiencia acumulada por otros municipios canarios en la tramitación de sus respectivos planes generales aconseja, en cualquier caso, prudencia respecto a los plazos: pocos PGO insulares se han aprobado en los tiempos inicialmente previstos.
Queda por ver, en última instancia, si La Laguna logra que este nuevo planeamiento sea verdaderamente el documento de consenso que su complejidad reclama, o si los desencuentros habituales entre crecimiento, protección y derecho a la vivienda terminarán, una vez más, por imponer su propia cadencia al calendario.
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