Tenerife

La ULL será sede de los Cursos de Verano de la Complutense con un curso de astrofísica canaria

La ULL será sede de los Cursos de Verano de la Complutense con un curso de astrofísica canaria

La Universidad de La Laguna acogerá del 29 de junio al 24 de julio un curso de astrofísica canaria dentro de los Cursos de Verano de la Complutense.

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La Universidad de La Laguna se incorporará este verano al circuito de sedes externas de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid, una de las citas académicas más consolidadas del calendario universitario español, que en 2026 alcanza su trigésima novena edición. La institución lagunera acogerá un curso dedicado a la astrofísica canaria, dirigido por el investigador Jairo Méndez Abreu, que se desarrollará entre el veintinueve de junio y el veinticuatro de julio, según ha informado la propia ULL.

El curso, titulado La astrofísica como ciencia y motor de desarrollo económico, se enmarca en una programación general que reúne ochenta y dos cursos y más de treinta actividades culturales, distribuidos entre la sede tradicional de San Lorenzo de El Escorial, distintas ciudades españolas y enclaves internacionales. La incorporación de La Laguna a ese mapa supone, para la universidad canaria, algo más que un acuerdo logístico: la sitúa como interlocutora de pleno derecho en una de las marcas académicas con mayor proyección del país.

Una disciplina con sello canario

La elección del tema no es casual. Conviene recordar que el archipiélago ocupa, desde hace décadas, una posición de referencia internacional en el campo de la astrofísica observacional, gracias a la excelencia de los observatorios del Teide, en Tenerife, y del Roque de los Muchachos, en La Palma, y al ecosistema científico-tecnológico tejido en torno al Instituto de Astrofísica de Canarias y a los grupos de investigación de la propia ULL.

El programa propuesto por Méndez Abreu plantea, según la información facilitada por la universidad, una doble lectura. Por un lado, ofrecer «una visión actual del Universo a partir de las observaciones realizadas con telescopios terrestres y espaciales». Por otro, analizar «el impacto económico y estratégico de la astrofísica», una dimensión menos visible para el público general, pero decisiva a la hora de entender por qué Canarias ha sabido convertir la calidad de sus cielos en un activo económico de alto valor añadido.

Una sede con tradición complutense

Los Cursos de Verano de la Complutense, nacidos en 1988 al calor del impulso modernizador de la universidad española de los ochenta, han funcionado durante décadas como un foro de encuentro entre la academia, la política, la cultura y la divulgación científica. Que la ULL pase a formar parte de su red de sedes externas sitúa a La Laguna —ciudad universitaria por vocación y por historia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999— en un circuito en el que la presencia canaria había sido, hasta ahora, más bien intermitente.

La colaboración, subrayan ambas instituciones, responde al compromiso compartido con «una universidad conectada con la sociedad», una fórmula que, más allá de su tono protocolario, apunta a una cuestión de fondo: la necesidad de que la investigación que se realiza en las islas dialogue, también desde fuera, con los grandes centros de pensamiento del país.

Visibilidad y retorno

Para Tenerife, el acuerdo tiene una doble lectura. La inmediata, la de unas semanas de actividad académica de verano que llevarán a la isla a estudiantes y docentes de distintas procedencias. La estructural, más interesante, tiene que ver con el modo en que el archipiélago se presenta ante el resto del Estado: no como destino exclusivamente turístico, sino como territorio capaz de exportar conocimiento especializado.

La astrofísica, junto a la biotecnología marina o las energías renovables, forma parte de ese pequeño catálogo de disciplinas en las que Canarias compite —y a menudo gana— en la primera división internacional. Que la Complutense haya escogido precisamente este ámbito para inaugurar la presencia lagunera en sus cursos de verano confirma que el relato científico canario empieza a leerse, también fuera, con la atención que merece.

Queda por ver si esta primera edición consolida una línea de colaboración estable entre ambas universidades o si se trata, como tantas veces ha ocurrido, de una iniciativa puntual. La respuesta, probablemente, dependerá menos de los discursos institucionales que del eco real que el curso encuentre entre quienes, este verano, decidan mirar al cielo desde las aulas de La Laguna.


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Elena Bello Rodríguez

Nací en La Laguna en 1990. Escribo sobre cultura, educación y la vida municipal de la comarca norte de Tenerife. Formada en Periodismo y Filología por la ULL, aporta una mirada reposada y literaria.

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