Canarias

La Palma tendrá campus universitario: el Cabildo y la ULL crean una fundación conjunta

La Palma tendrá campus universitario: el Cabildo y la ULL crean una fundación conjunta

El Cabildo de La Palma y la Universidad de La Laguna pactan una fundación para crear el primer campus de la isla, con másteres en Vulcanología e Ingeniería.

Compartir W f 𝕏 @

Hay días en que el viento sur trae a Lanzarote la calima y, con ella, una sensación rara de archipiélago: la idea de que todas estas islas son una misma cosa hecha pedazos. La noticia que llega desde La Palma esta semana tiene algo de eso. El Cabildo palmero y la Universidad de La Laguna acaban de pactar el armazón jurídico de lo que será el primer campus universitario de la Isla Bonita, y lo van a hacer a través de una fundación conjunta. Un instrumento sencillo, casi humilde, para una decisión que en una isla castigada por el volcán pesa mucho más de lo que parece.

El acuerdo, anunciado el pasado 30 de abril, lo firmaron el presidente insular, Sergio Rodríguez, y el rector de la ULL, Francisco J. García. La fundación quedará liderada políticamente por el Cabildo e institucionalmente por la Universidad de La Laguna, y abrirá la puerta a la incorporación de un grupo de organismos científicos que en La Palma ya forman parte del paisaje cotidiano: el Instituto de Astrofísica de Canarias, el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan) y el Instituto Geográfico Nacional. Saberes que en otras latitudes se persiguen y aquí, sencillamente, viven en casa.

La oferta académica empezará por los posgrados y másteres y avanzará después hacia los grados oficiales. De entrada, dos másteres oficiales marcan el carácter del proyecto: uno en Ingeniería para la observación científica y otro, interuniversitario, en Vulcanología. Es difícil leer ese segundo título sin recordar el otoño de 2021, los días en que Tajogaite reescribió la geografía de Cumbre Vieja y obligó a una isla entera a aprender, a la fuerza, vocabulario que hasta entonces era cosa de técnicos: lapilli, malpaís, colada, hornito. Que la primera cosecha del campus sea precisamente vulcanología no es un guiño: es una declaración de identidad.

A esos posgrados se suma la consolidación de los estudios de Enfermería, que arrancarán su transición a la presencialidad total a lo largo de los próximos tres años. La consejera insular de Educación, Susa Armas, ha trabajado el detalle del esquema junto al gerente de la Fundación General de la ULL, Julio Brito, y al catedrático de Derecho Civil Francisco Díaz Brito, encargados de afinar el encaje legal.

Rodríguez resumió el calado del paso con una frase de las que no admiten matiz: el campus supondrá «un antes y un después para el futuro de La Palma». El rector García lo enmarcó en «la vocación de nuestra Universidad de fortalecer nuestra presencia» en el archipiélago. Detrás de las dos formulaciones late la misma cuestión: fijar gente joven en una isla que lleva cuatro años y medio reconstruyéndose y que, como cualquier territorio insular pequeño, sabe que la población que se va a estudiar al otro lado del charco interinsular casi nunca vuelve.

Esta isla, La Palma, no se entiende sin esa tensión: la del que se queda y la del que se marcha. Y no se entiende, tampoco, sin sus cielos. El campus que ahora se dibuja se apoya, en buena medida, en lo que ya hay: los telescopios del Roque de los Muchachos, las redes de vigilancia del Involcan repartidas por la cumbre, los estudios oceanográficos del Plocan, las estaciones del IGN. Una infraestructura científica que las islas menores miramos a veces de reojo, conscientes de que rara vez se traduce en aulas. Que ahora vaya a hacerlo —que un chiquillo de Tazacorte o de Mazo pueda matricularse en vulcanología sin coger un avión— es la clase de noticia que conviene celebrar despacio, con la prudencia que enseñan las coladas: tardan en enfriar, pero cuando lo hacen, queda paisaje para siglos.

Quedan por concretar plazos, sede física y presupuesto. Quedan por verse las cuentas y las letras pequeñas del convenio. Pero la dirección está marcada. Y en un archipiélago donde cada isla menor lleva décadas peleando por servicios que en la capital se dan por descontados, ver a La Palma sentando las bases de su primer campus universitario es, también, una buena noticia para Lanzarote, para El Hierro, para La Gomera y para Fuerteventura. Una manera de recordar que la ultraperiferia no se combate solo con subvenciones al billete: se combate, sobre todo, con aulas.


Transparencia editorial. Esta pieza ha sido redactada con asistencia de inteligencia artificial bajo supervisión editorial de NewsClip. Consulta nuestra política IA y la información legal del medio.

Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *