La Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias ha sometido a información pública el anteproyecto de Ley de Biodiversidad y Recursos Naturales, una norma llamada a reordenar un cuerpo legal hasta ahora disperso y a dotar al archipiélago de un marco integral para la protección, conservación, restauración y gestión sostenible del patrimonio natural. El plazo para presentar alegaciones se abrió este viernes, 17 de abril, y se cerrará el próximo día 24, un período de siete días que deriva de la tramitación acelerada aprobada por el Consejo de Gobierno el pasado 13 de abril.
El departamento que dirige Mariano Hernández Zapata lleva meses trabajando en un texto que pretende armonizar, bajo un único paraguas legislativo, la arquitectura normativa vigente en materia ambiental. Conviene desbrozar el asunto: el anteproyecto aborda la protección de la biodiversidad terrestre y marina, la recuperación de la salud de los suelos, la bioseguridad frente a especies invasoras, la regulación de la biotecnología, la ordenación de las competencias entre administraciones y la integración de los instrumentos de planificación y gestión ambiental. La ambición, confirmada por la propia Consejería, es superar la fragmentación regulatoria que arrastra el archipiélago desde hace décadas.
Fue el director general de Espacios Naturales y Biodiversidad, Miguel Ángel Morcuende, quien subrayó el valor de esta fase en la tramitación. El alto cargo definió el trámite de información pública como «una fase fundamental para seguir construyendo una ley sólida, participativa y adaptada a la realidad de Canarias». La formulación, deliberadamente prudente, remite al equilibrio que el Ejecutivo persigue entre la urgencia de disponer de una herramienta actualizada y la necesidad de escuchar a los actores implicados antes de elevar el texto definitivo al Parlamento.
El documento puede consultarse en el portal de participación ciudadana del Gobierno autonómico y admite aportaciones de cualquier persona, entidad u organización interesada. A nuestros lectores conviene recordar que Canarias es, por su condición atlántica y su aislamiento biogeográfico, uno de los enclaves con mayor densidad de endemismos de Europa, circunstancia que eleva el escrutinio jurídico y científico al que será sometido cualquier texto con vocación de sustituir un mosaico normativo consolidado.
La pauta procedimental elegida por el Ejecutivo —la tramitación acelerada— es, en sí misma, un mensaje político. Reduce los plazos ordinarios de exposición pública en favor de un calendario más estricto, algo que el Gobierno justifica en la necesidad de cerrar el anteproyecto cuanto antes para iniciar la fase de informes preceptivos y, posteriormente, su remisión como proyecto de ley a la Cámara regional. Los siete días ahora abiertos constituyen, por tanto, la principal —y prácticamente única— ventana para que colectivos conservacionistas, administraciones insulares y organizaciones agrarias, cinegéticas o sectoriales hagan llegar observaciones antes de que el texto entre en el circuito formal de aprobación.
Queda por conocer el detalle íntegro del articulado: el régimen sancionador, el catálogo de especies protegidas, la articulación con la red de espacios naturales y el encaje con las competencias insulares son piezas sensibles que acostumbran a concentrar el grueso de las alegaciones en este tipo de leyes. También lo es el trazado de las potestades entre Comunidad Autónoma y cabildos, una frontera que la legislación canaria ha revisado más de una vez en los últimos veinte años sin alcanzar un punto pacífico.
La Consejería confía en que la norma, una vez depurada por las aportaciones recibidas y por los dictámenes consultivos de rigor, llegue al Parlamento de Canarias en condiciones de ser debatida con los plazos ordinarios. La ley, de aprobarse, se convertirá en la pieza de referencia para la gobernanza de la biodiversidad en el archipiélago durante la próxima década. No es un asunto menor: pocos territorios europeos comprometen tanta singularidad natural en cada decisión administrativa.


