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Canarias lleva a WindEurope el parque eólico marino piloto de 250 MW frente a Gran Canaria

Canarias lleva a WindEurope el parque eólico marino piloto de 250 MW frente a Gran Canaria

Unas 40 empresas e instituciones canarias acuden a WindEurope 2026 en Madrid para impulsar el parque eólico marino piloto de 250 MW frente a Gran Canaria.

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Canarias desembarcará este martes en Madrid con la ambición, poco disimulada, de convertirse en el laboratorio nacional de la eólica marina. Una representación de unas cuarenta empresas e instituciones —en torno a una veintena de compañías y otras tantas organizaciones públicas— participará entre el 21 y el 23 de abril en WindEurope 2026, la feria de referencia del sector en Europa, que se celebra en Ifema bajo el paraguas promocional de Proexca y del Gobierno de Canarias.

Es la cuarta ocasión consecutiva en que el archipiélago acude a la cita con estand propio, de ochenta metros cuadrados, englobado en la estrategia de marca Canarias, tu mejor versión. La novedad de este año es menos cosmética: además del catálogo empresarial y las rondas business-to-business habituales, la delegación llevará a Madrid un argumento tangible, el proyecto de parque eólico marino piloto de 250 megavatios frente a las costas grancanarias, que las autoridades autonómicas presentan sin pudor como la primera operación de este tipo en España.

El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, resumió el propósito en términos inequívocos: «Queremos que Canarias no solo participe en el despliegue de la eólica marina en España, sino que lidere su puesta en marcha». La viceconsejera Julieta Schallenberg, voz técnica del Ejecutivo en esta materia, añadió que la comunidad «lleva ya una década preparándose para el despliegue de la eólica marina y tiene todo para liderar este sector en España». Declaraciones de intención que, conviene apuntar, llegan tras años de inseguridad regulatoria, expedientes atascados y un mapa de zonas de alto potencial eólico pendiente aún de encajar con la pesca artesanal, la Marina Mercante y las servidumbres aeronáuticas.

El parque piloto que el Gobierno autonómico vende en Madrid no es un proyecto cualquiera. Se tramita mediante un concurso piloto adaptado a las singularidades del sistema eléctrico insular —pequeño, aislado, dependiente todavía en exceso de la combustión fósil— y está pensado precisamente para servir de precedente al resto del Estado. Que el estreno español de una tecnología que Reino Unido, Países Bajos y Dinamarca consolidaron hace años corresponda al archipiélago no es una casualidad geográfica, sino el resultado lógico de tres variables: un recurso eólico marino de primer orden, unas aguas que alcanzan rápidamente la profundidad necesaria para plataformas flotantes y una demanda energética cautiva que justifica la inversión. Los visitantes del estand podrán, además, recorrer el proyecto en realidad virtual, un añadido que buscará diferenciar a la delegación canaria de la marea de competidores continentales.

La agenda oficial es densa. La jornada inaugural del martes arrancará con la apertura institucional del estand, a las 13:00, y continuará, a las 18:30, con una mesa específica sobre energía eólica marina en el hotel Novotel Campo de las Naciones. El miércoles 22 se concentrarán las presentaciones empresariales y las reuniones con inversores, y el jueves 23, a las 14:30, Schallenberg pronunciará la ponencia Addressing innovation bottlenecks in floating wind —literalmente, cómo desatascar los cuellos de botella de la innovación en eólica flotante—, en la que se espera la hoja de ruta más concreta que la Administración canaria haya ofrecido hasta la fecha.

El Ejecutivo aprovechará la vitrina madrileña para reforzar un relato económico que va más allá de la transición energética. Según los datos manejados por la propia consejería, la denominada economía azul aporta ya 3.500 millones de euros al PIB regional —un 7,1%— y sostiene 71.000 empleos directos e indirectos, el 7,7% del empleo del archipiélago. Cifras que sitúan al sector marítimo en la primera línea de la diversificación productiva que Canarias lleva años prometiéndose y aplazando.

Queda por ver si la foto de Madrid se traduce, una vez cerradas las puertas de Ifema, en la adjudicación efectiva del concurso piloto y en un calendario de hitos verificable. La eólica marina, en España, es hoy un sector que vive más de expectativas que de aerogeneradores; si Canarias quiere ser la excepción que confirme la regla, la próxima fase del expediente tendrá que hacerse a la altura de los discursos.

Alberto Cáceres Montesdeoca

Nací en Las Palmas de Gran Canaria en 1977. Ejerzo de analista político desde el liberalismo atlantista. Abogado de formación y columnista por vocación, observo la política canaria con una mirada europea y exigente.

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