La inflación repunta en marzo en Canarias por el encarecimiento de carburantes tras el conflicto en Oriente Medio
El IPC canario cerró marzo en el 3,0% interanual, el nivel más alto desde junio de 2024, tras un repunte mensual del 0,9% empujado por el tirón de los carburantes. El dato, difundido este lunes por la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife a partir de la serie del INE, rompe la senda de moderación que arrastraba el archipiélago y devuelve el debate a la pérdida de poder adquisitivo de hogares y empresas en un territorio estructuralmente dependiente del transporte marítimo y aéreo.
Los fundamentales indican que el shock procede casi íntegramente del componente energético. El grupo de carburantes y combustibles se encareció un 11,0% en un solo mes y acumula un avance interanual del 9,9%, un registro 1,3 puntos superior al 8,6% que anota la misma partida en el conjunto del Estado. El detonante es conocido: la escalada bélica en Oriente Medio elevó el barril de Brent hasta los 103 dólares al cierre de marzo, con el mercado descontando riesgos sobre el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz en un contexto de tensión entre Irán y Estados Unidos.
El resto de la cesta modera el golpe, pero no lo neutraliza. Vestido y calzado aportó una subida mensual del 7,5% —efecto estacional de la temporada primavera-verano—, con un interanual del 6,5%. Transportes repuntó un 3,0% en el mes y un 4,3% en tasa anual, mientras que restaurantes y alojamientos mantienen una inflación interanual del 5,2%, reflejo de la presión de la demanda turística sobre el sector servicios insular.
La lectura menos complaciente es la del núcleo subyacente, que excluye energía y alimentos frescos y que mide la persistencia de la inflación. En Canarias se sitúa en el 2,5% interanual, con un avance mensual del 0,6%. Es una cifra inferior al 2,9% nacional, lo que sugiere que la presión de precios en el archipiélago sigue explicándose más por shocks externos —petróleo, cadenas logísticas— que por una dinámica interna desbocada. Un matiz relevante para el diseño de la respuesta de política económica.
El presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife, Santiago Sesé, vinculó el repunte directamente al encarecimiento de los carburantes derivado del conflicto y subrayó que la tasa interanual del 9,9% en esta rúbrica se sitúa por encima de la media nacional. Sesé reconoció el refuerzo de 15 millones de euros ya aprobado por las administraciones, pero reclamó acciones transitorias adicionales que compensen la pérdida de poder adquisitivo de las familias y el incremento de costes que afrontan las empresas canarias, especialmente las más expuestas al factor logístico.
El argumento de la Cámara enlaza con una evidencia difícil de discutir: la doble insularidad y la ultraperificidad amplifican en el archipiélago cualquier movimiento del precio de la energía. El diferencial con el IPC peninsular en carburantes —1,3 puntos— ilustra por qué el Régimen Económico y Fiscal, con instrumentos como la bonificación al transporte y el tratamiento específico del combustible profesional, sigue siendo el cortafuegos natural frente a este tipo de shocks. Debilitar el REF en un entorno como el actual sería un error de manual.
El escenario base para el segundo trimestre apunta a una inflación general canaria en el entorno del 2,8%-3,2% si el Brent se estabiliza por debajo de los 100 dólares y no se materializan efectos de segunda ronda sobre la subyacente. En un escenario optimista —distensión en Ormuz, Brent replegándose hacia los 85 dólares—, el IPC podría volver al 2,3%-2,5% a cierre de junio. El escenario pesimista, con el crudo instalado por encima de 110 dólares y efectos de segunda ronda sobre transporte y servicios, llevaría la tasa por encima del 3,5% y obligaría al Gobierno de Canarias y al Estado a revisar al alza el paquete de compensación. De momento, el 15 de julio —cuando el INE publique el dato de junio— marcará el primer punto de control serio.



