# La Cámara de Tenerife respalda la bonificación del 60% en el IRPF estatal para La Gomera, La Palma y El Hierro
Los números del turismo en La Gomera cuentan una historia; la escasez de mano de obra en sus pymes cuenta otra. El Informe Anual de la Economía de La Gomera 2025, presentado este miércoles en San Sebastián de La Gomera por el presidente de la Cámara de Comercio de Tenerife, Santiago Sesé, y el presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, muestra una isla que crece empujada por el turismo, pero que empieza a chocar con los límites estructurales del propio modelo: trabajadores que no llegan, jóvenes que se van y un tejido empresarial que, pese a la euforia, pierde unidades.
El dato más llamativo viene del turismo. Los viajeros alojados en establecimientos hoteleros crecieron un 20,7% y el número de cruceristas se disparó un 78,2% entre 2022 y 2025. El pulso turístico ha tirado del empleo hasta llevar la tasa de desempleo gomera al 14,14%, la cifra más baja en un cierre de año desde 2007, aunque todavía 1,51 puntos por encima de la media canaria. El sector servicios concentra ya el 81% del tejido productivo y el 85% de los afiliados a la Seguridad Social de la isla, una dependencia que se estrecha año a año.
Pese a la marea de demanda, el número de empresas inscritas en la Seguridad Social con trabajadores a cargo bajó un 1,6%, hasta las 610. El sector primario, con 25 empresas, ganó algo de peso en número pero perdió un 4,5% de empleo; la industria, con 27, recortó un 5,8% sus trabajadores. El consumo de cemento, termómetro clásico de la obra, subió un 2,3%.
Confianza récord y un tapón laboral
El indicador de confianza empresarial en La Gomera creció un 12,9% al inicio de 2026, el mayor avance del archipiélago. Pero ese optimismo convive con un cuello de botella que delata la otra cara del modelo: el 46,2% de las pymes gomeras identifica la escasez de mano de obra como principal limitación para su actividad. Es la paradoja que vive Baleares desde hace años y que ahora asoma con fuerza en las islas verdes: más demanda, más camas, más turistas, y cada vez menos trabajadores dispuestos —o capaces— de sostener el sistema en una isla donde la vivienda se encarece y los salarios del sector servicios no siempre compensan el traslado. La fuga de talento joven hacia Tenerife figura, de hecho, entre las preocupaciones explícitas del informe.
«Los datos confirman que La Gomera avanza en la dirección correcta», resumió Curbelo, que aprovechó el acto para situar el crecimiento dentro de un marco político más amplio: el de una isla no capitalina que reclama herramientas fiscales propias.
Fiscalidad diferenciada para las islas verdes
El respaldo de la Cámara de Tenerife al discurso insular fue explícito. Sesé defendió que «La Gomera, El Hierro y La Palma están en disposición de seguir reclamando medidas específicas», y cerró filas con el Cabildo gomero en torno a tres peticiones que llevan meses sobre la mesa del Gobierno central y del Ejecutivo canario.
La principal es la bonificación permanente del 60% en el tramo estatal del IRPF para los residentes de las tres islas no capitalinas occidentales, una rebaja que ya se ha aplicado de forma puntual y que ambas instituciones quieren blindar con carácter estructural. A ello se suman medidas compensatorias por el encarecimiento del combustible y los sobrecostes del transporte —lo que en La Gomera se conoce como doble insularidad, el peaje añadido de depender de Tenerife para casi todo— y un paquete orientado a frenar la sangría demográfica joven.
La reclamación conecta con un debate más amplio dentro del REF —el Régimen Económico y Fiscal canario, protegido por la Disposición Adicional Tercera de la Constitución— sobre hasta qué punto el archipiélago debe reconocer una ultraperificidad de segundo grado para las islas menores, cuyo coste de vida, acceso a servicios y capacidad de fijar población no se equipara al de Gran Canaria o Tenerife.
El informe dibuja así un retrato incómodo: La Gomera crece, pero lo hace apoyada en un sector cada vez más hegemónico, con empresas que desaparecen, jóvenes que se marchan y pymes que no encuentran quien haga el trabajo. Los indicadores son buenos. La pregunta, como en Baleares hace una década, es si son sostenibles.
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