Tenerife

La Laguna crea la mesa turística ‘El Mirador’ para un modelo más sostenible

El Ayuntamiento de La Laguna crea 'El Mirador', mesa permanente que aspira a redefinir el modelo turístico del municipio bajo criterios de sostenibilidad.

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El Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna ha constituido la mesa permanente de trabajo turístico El Mirador, un espacio de concertación que aspira a redefinir el modelo del destino bajo los principios de planificación, sostenibilidad y protección de la identidad del municipio. La primera sesión, celebrada en sede municipal, congregó a profesionales del sector, representantes de la patronal, cargos públicos y profesorado e investigadores de la Universidad de La Laguna.

La iniciativa parte de un diagnóstico compartido por los convocados: la presión turística que soporta el casco histórico —declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999— y, por extensión, el conjunto del término municipal, está generando efectos visibles sobre la vida residencial. Vivienda, precios y uso del espacio público figuraron entre las preocupaciones expresadas, en línea con las inquietudes que vienen documentando los grupos de investigación de la propia ULL en torno a la saturación de los entornos patrimoniales.

Los asistentes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia «un modelo turístico controlado y de calidad», asentado sobre la planificación basada en datos y orientado a corregir las disfunciones detectadas. El planteamiento, según el Ayuntamiento, se aleja del crecimiento sin condiciones para inclinarse por una diversificación de la oferta. El propósito, en palabras del propio consistorio, es integrar a residentes y visitantes en una misma estrategia, capaz de generar sinergias positivas en la economía local.

La concejalía de Turismo defendió la filosofía del nuevo órgano con una declaración que sintetiza el rumbo: «el crecimiento turístico debe ir siempre de la mano del bienestar de nuestros vecinos». La frase, sobria, condensa una idea sobre la que el municipio lleva años pivotando entre el atractivo internacional de su trama histórica y la fragilidad de un casco habitado, que exige equilibrios delicados.

Un Observatorio y una mesa permanente

De la reunión salieron varios compromisos concretos. El primero, la creación de un Observatorio de Turismo, llamado a monitorizar de manera continua la evolución del destino y a evaluar el impacto de las políticas públicas que se implementen. El segundo, la consolidación de El Mirador como mesa de turismo periódica, con participación activa de todos los agentes implicados, lo que la convierte en un órgano estable de gobernanza sectorial y no en un encuentro puntual.

A ello se suman tres líneas de trabajo transversales: el refuerzo de la digitalización del sector, la apuesta por la formación y educación turística, y la profundización en una gobernanza participativa que dé cabida a la sociedad civil. La mesa se alinea, además, con el Proyecto de Promoción Económica y Desarrollo Sostenible que el municipio impulsa con el respaldo del Cabildo de Tenerife dentro del Plan Insular de Empleo.

Conviene recordar que el debate sobre el encaje del turismo en la Ciudad de los Adelantados no es nuevo. Ya en su día Manuel Alvar advertía de la singularidad de un núcleo cuya identidad se sostiene en la trama urbana de los siglos XVI a XVIII, y que cualquier presión sobrevenida —demográfica, comercial o turística— exige una mirada larga. El Mirador asume, al menos en su declaración de intenciones, esa mirada.

Lo que no está sobre la mesa

La nota municipal no detalla, por ahora, medidas específicas relativas a la limitación del alojamiento turístico ni a la cualificación regulada de la oferta extrahotelera, dos cuestiones recurrentes en los foros académicos y vecinales del municipio. Tampoco se ha hecho público un calendario de próximas sesiones, más allá del compromiso de periodicidad. Habrá que esperar al desarrollo del Observatorio y a las siguientes convocatorias para conocer si la mesa transita del diagnóstico —relativamente pacífico entre los actores— a las decisiones, casi siempre más controvertidas.

Queda, en todo caso, una constatación: el Ayuntamiento de La Laguna asume que el crecimiento turístico de la última década ha alcanzado un punto en el que el debate ya no puede demorarse. Si El Mirador logra ser, como su nombre sugiere, un lugar desde el que ver la ciudad entera —y no solo la fotografía del visitante— habrá hecho ya una parte del camino.


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Elena Bello Rodríguez

Nací en La Laguna en 1990. Escribo sobre cultura, educación y la vida municipal de la comarca norte de Tenerife. Formada en Periodismo y Filología por la ULL, aporta una mirada reposada y literaria.

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