Economía

El Paso sumará 33 viviendas protegidas en la reconstrucción post-Tajogaite de La Palma

El Paso sumará 33 viviendas protegidas en la reconstrucción post-Tajogaite de La Palma

El Cabildo de La Palma aprueba un edificio de 33 viviendas protegidas en El Paso por 6 millones para familias afectadas por el volcán Tajogaite.

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La luz de abril cae distinta sobre el Valle de Aridane. Aquella luz que hace cinco años se oscureció bajo una columna de ceniza y que hoy, despacio, vuelve a posarse sobre tejados nuevos y solares todavía vacíos. En esa geografía todavía dolorida, El Paso sumará 33 viviendas protegidas a la lenta recomposición del mapa habitacional palmero tras el Tajogaite.

El Consejo de Gobierno del Cabildo de La Palma aprobó de forma inicial el pasado 18 de abril el proyecto de un edificio plurifamiliar de 33 viviendas con garajes en el casco pasense, en la parcela de la calle José María Brito Pérez esquina con la calle Constitución. La actuación, promovida por el Cabildo en colaboración con la Consejería regional de Presidencia, Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, cuenta con un presupuesto de 6.044.642,07 euros y se ejecutará por contrata.

Las viviendas se proyectan con programas de dos y tres dormitorios, una tipología pensada para familias, y se integrarán en el régimen de vivienda protegida. La corporación insular no ha detallado todavía plazos concretos de licitación ni los criterios específicos de adjudicación, que tendrán que cerrarse en las siguientes fases administrativas.

El proyecto se inscribe en el esfuerzo compartido entre administración autonómica e insular para devolver techo a una comarca que sigue recomponiéndose. El presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, y la consejera regional Nieves Lady Barreto han venido dando pasos en los últimos meses para ir desatascando expedientes de vivienda en los municipios más castigados por la erupción: Los Llanos de Aridane, Tazacorte y el propio El Paso. Esta isla no se entiende sin esa triada, sin ese Valle de Aridane que la colada partió en dos aquel otoño de 2021 y que todavía se mira cada mañana en el espejo del malpaís.

El malpaís, esa palabra volcánica que en Lanzarote utilizamos como metáfora de lo que no se puede cultivar, tiene en La Palma un sentido mucho más reciente y mucho más crudo. Allí el malpaís huele aún a azufre y a hogares perdidos. Devolverle casa a las familias que la perdieron no es un trámite urbanístico: es una forma de reconciliación con el paisaje. Por eso cada aprobación inicial —por técnica que suene— pesa.

Quedan, con todo, preguntas por resolver. El expediente aprobado en el Consejo de Gobierno insular es una aprobación inicial: tendrán que venir después los trámites de información pública, la licitación y la adjudicación de la obra. La financiación final, el calendario de ejecución y el orden de prelación de las familias adjudicatarias se concretarán en fases sucesivas, y será ahí donde se mida si la velocidad administrativa acompaña a la urgencia social que la comarca lleva reclamando desde que el cráter apagó su última fumarola.

El Paso, con su plaza, su ermita y su memoria serena, ha sido durante estos años uno de los municipios donde la reconstrucción se juega casa a casa. La incorporación de 33 nuevos hogares protegidos en pleno casco urbano —no en una urbanización periférica, no en un polígono descolgado del pueblo— es una decisión con valor simbólico además de práctico: recoser la trama del municipio desde dentro, en lugar de empujar a los vecinos a la periferia.

Desde Lanzarote miramos con respeto y con distancia cómo la isla hermana sigue construyendo su regreso. No es nuestra isla y no nos corresponde interpretar el duelo palmero. Pero sí reconocerlo, sí acompañarlo. El archipiélago aprendió con Timanfaya que un volcán no termina el día que cesa la lava: sigue ahí, latiendo bajo la memoria colectiva, durante generaciones. La Palma lo sabe hoy mejor que nadie. Cada vivienda que se aprueba —estas 33 en El Paso, las que vendrán en Los Llanos y en Tazacorte— es una piedra más en ese largo muro de contención contra el olvido.

Candelaria Acosta Cabrera "Cande"

Nací en Teguise en 1987. Escribo sobre Lanzarote y Fuerteventura desde una mirada identitaria y paisajística. Heredera del legado Manrique, lleva más de una década defendiendo la singularidad cultural y natural de las islas orientales.

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